Los comités de familiares

La reunión de las dirigentas del Comité de defensa de los marineros con la CUT

El Presidente, a través de su secretaria Miria Contreras, pide a Fidelma Allende, diputada socialista y dirigente sindical de los profesores (es profesora de inglés), que reciba a las esposas de los marinos en la sede de la CUT y que escuche sus relatos y peticiones. Allende recibiría a la diputada el lunes 10 en La Moneda, a tomar té, para que le transmita la conversación.

El lunes 3 de septiembre llegan a la sede de la CUT, en Santiago, calle Cienfuegos, las Dirigentas del Comité de Defensa de los Marineros procesados: señora Rebeca Herrera, presidenta, acompañada por Ibis Caballero, Petronila Molinet, Regina Muñoz y otras. Estas piden la solidaridad de los trabajadores con los marinos e informan:» Después de casi un mes volvimos a ver a nuestros esposos e hijos. Están detenidos en el cuartel Silva Palma. Estallamos en llanto cuando vimos que aún tenían en sus rostros las huellas de horribles e inhumanas flagelaciones y torturas». La CUT recoge todos los antecedentes y se compromete a pedir una entrevista con el Presidente. Las dirigentas del Comité informan que ese día tienen una reunión en la Casa del Maestro en Valparaíso; que el jueves próximo se proponen dar una conferencia de prensa en el Senado, y que el próximo lunes 10 tienen proyectada una concentración en la Plaza del Pueblo en Valparaíso, con adhesión del Frente Patriótico de Mujeres y la CUT.

La diputada Fidelma Allende recuerda que las seis o siete mujeres con que se reúne son muy claras en sus planteamientos. Dan la imprersión de estar dispuestas a luchar y piden ser recibidas por el Presidente para entregarle un cuaderno con los nombres de los marinos y la descripción de los vejámenes. «La mayor preocupación en esos días -recuerda la diputada- era cómo poner fin a la pesadilla que estaban viviendo sus esposos, hacer conciencia que ellos eran constitucionalistas y que no habían cometido ningún delito». Por último, las mujeres le piden que participe en una manifestación que se prepara en Valparaíso.

Fidelma Allende presenta un informe a dos dirigentes de la CUT quienes, preocupados, le piden que vaya a informarse a Vaparaíso acerca de la manifestación que se prepara y de la posición del PS. La diputada viaja al puerto el domingo 9, pero no consigue hablar con nadie; «Tuve la sensación de que el golpe estaba ad portas«. De regreso a Santiago, le informan que su invitación a La Moneda, para el lunes 10, ha sido pospuesta para el martes 11 de septiembre… Magasich , Vol. II, pags. 226, 227 (LOM)

Algunas de las esposas.

En la Foto de pié, Izquierda a derecha: Ibis Caballero, esposa de Pedro Lagos, Elena Letelier, esposa de David Valderrama, Leonor Serrano, esposa de Sebastián Ibarra. Sentadas de Izquierda a derecha: Monika Jung, esposa de Mario Cordero, Norma Miranda, esposa de José Lagos y Rosalía Delgado, esposa de Teodosio Cifuentes (Q.E.P.D). Encuentro 1982 en Bélgica en casa de un matrimonio que se solidarizó con los refugiados cuando los marineros llegaron a su exilio

Los maridos

De pié, izquierda a derecha: David Valderrama, Mario Cordero, Teodosio Cifuentes, Pedro Lagos. Sentados, izquierda a derecha: José Lagos y Sebastián Ibarra.

Los comités de familiares*

La mayor parte de los parientes de los marinos se habían enterado de las detenciones por la prensa en 1973. Fueron los primeros en acercarce a la Marina para saber de sus hijos o maridos [E] Roldán,2003.

Prefigurando el rol que desempeñarán las asociaciones de víctimas, El Comité de familiares de los marinos, compuesto casi exclusivamente por mujeres, golpea las puertas de las autoridades e instituciones, con una perseverancia inalterable. Sebastián Ibarra recuerda que, “eran todas mamás nuestras y éramos todos hijos de todas las mamás. Había una cuestión muy bonita, muy rica, [E] Ibarra, 2003.

Después del Golpe, cuando las organizaciones de izquierda pueden hacer poco, el apoyo de madres y mujeres permite a los marinos mantener la esperanza de recobrar la libertad y la dignidad.

Los familiares de los marinos, además de asegurar la supervivencia de la familia, van a desarrollar una actividad constante para consolar las penas, mejorar las condiciones de detención y obtener las visas, soportando los controles personales denigrantes en cada visita a la cárcel [E] Roldán, 2003.      Los familiares mantienen los contactos con abogados, aunque un abogado puede hacer muy poco. Tratan también con fiscalías militares, jueces navales o instituciones como el CIME, y buscan ayuda en organismos solidarios, como el Fasic y la Vicaría de la Solidaridad, [E] Fuentes, 2003. Un gran logro será evitar que dispersen a los prisioneros en diferentes cárceles de provincias.

La solidaridad entre familiares permitirá que los hijos que han quedado prácticamente sin sustento, puedan continuar una vida relativamente normal. Por ejemplo cuando se terminan las resevas de Ibis Caballero, la mujer del cabo Pedro Lagos, ésta tiene que volver a vivir con sus suegros. Pronto será detenida, quizá como represalia por el papel destacado que dempeñó en el Comité.

Algunos de los familiares de los marinos detenidos en 1973

Anabela, madre de Hugo y José Maldonado

Ibis Caballero, mujer de Pedro Lagos

Isabel, mujer de Guillermo Vergara en 1973

Juana, mujer de Miguel González

María, mujer de Ramón González

Marta Cerda, cuňada de Miguel González

Mirtha Compagnet, mujer de Carlos Diaz (Agustín)

Rosalía Delgado, mujer de Teodosio Cifuentes

Rebeca Herrera, madre de Luis Ayala, presidenta del Comité de los marinos procesados.

Regina Muñoz, mujer de Juan Cárdenas

Petronila Molinet, madre de Tomás Alonso

Eliana Torrecilla Q.E.P.D, madre de Claudio Espinoza

Rose Marie Cordero, hermana de Mario Cordero

EN TALCAHUANO

María Cristina Mujica,

Irma Sierralta,

Virginia Rodríguez,

Nelly Ajras,

Rosa Flor Ormeño, y otras que no ha sido posible registrar.

*Magasich , Vol. II, pag.312 (LOM)

A la fecha se ha actualizado y hecho algunas correcciones                                                                        .

Comunicación entre la madre y el hijo en estado de reclución