A 102 años de la insurrección de los marinos de Kiel.

La insurrección de los marinos de Kiel; punto de partida de la Revolución alemana (1918)

   Durante las últimas semanas de la Primera Guerra Mundial, cuando la derrota alemana es una certeza y el Imperio se encuentra en una situación próxima al derrumbe, el mando naval ordena el zarpe de la Flota imperial para librar una última batalla “por el honor” contra la flota inglesa. Y ello, sin el acuerdo de su Gobierno. Es casi un golpe de Estado y la gota que desborda el vaso. La negativa de las tripulaciones a participar en ese duelo sin sentido, cuyo saldo sería de miles de muertes horribles, provoca la más importante insurreción de los marinos de la historia y marca el comienzo de la Revolución alemana.

La movilización militar de 1914 es precedida por un importante debate sobre los objetivos y el sentido de la guerra. En Alemania, el Partido Socialdemócrata – el más importante del país -, rompe con las fuertes tradiciones antimilitaristas del socialismo y vota los créditos de guerra. La toma de posición no es unánime, pero incluso la minoría opuesta a la movilización se somete a la disciplina partidaria. Sin embargo, contra las previsiones optimistas del Estado Mayor, la guerra no es corta y su prolongación amenaza las conquistas sociales. Mientras el nivel de vida de los obreros retrocede medio siglo, se impone la censura y la represión policial. Cada vez resulta más claro que el objetivo de la guerra no es terminar con la autocracia zarista (argumento utilizado por los dirigentes socialdemócratas para justificarla) y que el Alto mando actúa conforme  a un plan de enexiones y de represión de las minorías nacionales.

   En 1916, la minoría socialdemócrata opuesta a la guerra, compuesta de 33 diputados rompe la disciplina al votar contra la renovación del estado de sitio y lanza un llamado criticando la violación de las libertades públicas. La dirección responde expulsándolos. En enero de 1917, la escisión se consuma: unos 170.000 militantes continúan en el Partido Socialdemócrata que apoya la guerra, mientras que unos 120.000 adhieren al nuevo Partido Socialdemócrata Independiente.

   El año 1917 comienza con un invierno particularmente frío y con la dura noticia de la caída de 240.000 soldados en Verdún. En el frente millones de hombres movilizados viven y mueren en sórdidas trincheras, mientras que en las ciudades las provisiones se congelan. La agravación de las penurias contrasta con la insultante opulencia de los especuladores enriquecidos con el mercado negro. Pero lo más grave es que no se percibe el fin de la guerra; ningún gobernante puede ofrecer otra cosa que su prolongación indefinida, con su séquito de muertes y privaciones. Algo se sabe de soldados franceses que, por miles, habían arrojados sus armas y partido lejos del frente.

   Las revoluciones rusas de febrero y octubre de 1917 alteran este paisaje desolador. El fin de la guerra aparece posible de dos maneras diferentes. La caída del Zar y la virtual puesta fuera de combate de una de las naciones enemigas podrían aproximar en algo la lejana victoria militar. Por otra parte, la victoria de la Revolución y su llamado a todos los países beligerantes a hacer la paz “sin anexiones ni indemnizaciones”, indica que la paz es posible a condición de deshacerse de los regímenes guerreros. El ejemplo de divisiones rusas que desobedecen a los decadentes mandos zaristas y forman soviets de soldados, trasciende las fronteras.

   En abril de 1917, los socialdemócratas independientes convocan a huelgas en Hamburgo, Bremen, Nüremberg, Leipzig y unos días más tarde en Berlín. Allí, una asamblea de unos 10.000 obreros adopta una resolución que combina demandas inmediatas- aumento de las raciones alimenticias y de carbón-, con un verdadero programa político el gobierno debe emitir una declaración en favor de la paz sin anexiones¸suspender la censura y poner fin al estado de sitio¸abolir la ley sobre la movilización de la mano de obra; poner en libertad a los presos políticos e introducir el sufragio universal. Este programa será escuchado por los marinos de la Flota imperial.

La gestación del movimiento en la Flota imperial.

   En junio de 1916, el Estado Mayor moviliza a la Escuadra para romper el bloqueo marítimo y permitir el vital comercio con los estados neutrales. Unos 250 navíos alemanes e ingleses se enfrentan en una colosal y mortífera batalla frente a la península danesa de Jutlandia. Nada cambia. La Royal Navy pierde seis cruceros, ocho destructores y alrededor de 6.000 marinos. La Flota imperial, por su parte, pierde seis cruceros, cinco destructores y 2500 marinos. Pese a la ligera ventaja alemana, la supremacía naval inglesa y el bloqueo continúan. Alemania intenta romperlo utilizando submarinos y desde entonces su flota permanece inmovilizada en los puertos del Báltico.

   En estos puertos viven acantonados miles de marinos cuya inactividad se interrumpe, de vez en cuando, con ejercicios disciplinarios a menudo percibidos como absurdos. Muchos de ellos son obreros metalúrgicos con experiencia en luchas sociales, y no es extraño que lean discretamente periódicos opuestos a la guerra. Desde 1915 se registran intentos de organizar comités en los buques. En 1917 se forma una organización de marinos, en concomitancia con la ola de huelgas alemanas y la revolución rusa de febrero. Se sabe de un grupo que se reúne cerca de la caldera del pañol de municiones del acorazado Friedrich der Grosse, donde los marinos Willy Sachse y Max Reichpietsch, ambos de 22 años, leen a Marx, Bebel y el programa de Erfurt*. Los cinco años de servicios de este último están cargados de pequeñas sanciones, todas perdonadas por su excelente comportamiento en la batalla.

   Este grupo, con base en el puerto de Wilhelmshaven, establece comunicaciones regulares con marinos de otros navíos, entre otros Albin Köbis y Johann Beckers del Prinz Regent Luitpold, intereresados en contrarrestar la propaganda pangermanista de los oficiales.  La organización de una red es facilitada por la instauración, en junio de 1917, de comisiones encargadas de las bodegas a bordo, con representación de las tripulaciones. La participación en estas comisiones les permite estructurar una organización clandestina y compartimentada en varias naves. La efervescencia social y el deseo de terminar la guerra son tales que en pocas semanas Max Reichpietsch cree que la organización está en condiciones de lanzar una acción por la paz en la mayoría de los navíos. Sabe, no obstante, que una acción limitada a la Marina puede quedar aislada.

   *El programa de Erfurt, redactado por Karl Kautsky en 1981, confirma la adhesión de los socialistas alemanes a las tesis marxistas. Proclama que solo una sociedad socialista donde los medios de producción sean propiedad social será fuente de un bienestar creciente y de un perfeccionamiento armonioso y universal. Propone el sufragio universal; la autonomía administrativa de las provincias y la elección de los funcionarios; el sevicio militar para todos y la substitución de los ejércitos por milicias; libertad de expresión, de reunión y de asociación; igualdad entre el hombre y la mujer en derecho público y privado; separación de la Iglesia del Estado; escuela laica, obligatoria y enseñanza gratuita; gratuidad de la justicia y elección de los jueces; abolición de la pena de muerte; gratuidad de la medicina; impuesto progresivo sobre los  ingresos y la fotuna; abolición de los impuestos indirectos: jornada de trabajo de 8 horas, reposo semanal y protección de los menores; seguro obrero a cargo del Estado, controlado por los obreros.

Resuelto a conectar su grupo con otras fuerzas sociales, el líder marino aprovecha un permiso en junio para viajar a Berlín y ponerse en contacto con parlamentarios del Partido Socialdemócrata Independiente. Es recibido por Luise Zietz en el local del Partido y por los diputados Haase, Vogtherr y Dittmann en el propio Reichtag (parlamento). El diálogo es revelador de la incomprensión entre dos mundos diferentes. El inhabitual visitante hace exclamar a Luise Zietz: “Nos debería dar vergüenza; están más avanzados que nosotros”. Los parlamentarios socialistas no logran comprender ni las aspiraciones de los marinos ni los riegos que asumen. El dirigente de los círculos clandestinos de la Marina imperial es recibido como cualquier líder social interesado en formar círculos del Partido.

   El diputado Wilhelm Dittmann se disculpa de no poder proporcionarles gratuitamente los folletos con su discurso contra el estado de sitio, ya que esta situación no había sido prevista por el tesorero. Formar círculos en las naves-piensa-  no sería de gran utilidad, pues los estatutos del Partido eximen a los militares del pago de la cuota y la adhesión sería simbólica. La mejor solución –aconseja- es que se integren a los círculos existentes en los puertos. Acto seguido, el diputado entrega a Reichpietsch formularios de adhesión. Finalmente los dirigentes le informan de la próxima Conferencia Socialista Internacional en Estocolmo y convienen que un movimiento por la paz en la flota  reforzaría las posiciones de los socialistas independientes y de los partidos de la paz. Max Reichpietsch, ávido de acción, retiene esto último.

   De retorno a su puerto, Max informa a los marinos que los diputados están convencidos del rol decisivo de una huelga general en la flota. La organización dirigida por un comité llamado Flottenzentrale cuenta entonces con unos 5.000 marinos. El objetivo es organizar un movimiento, cuya forma nunca llegó a ser clara, para proporcionar argumentos a los delegados de los socialistas independientes a la conferencia de Estocolmo. Si de ahí no sale nada, los marinos resuelven proponer a los soldados la consigna: “Adelante, rompamos las cadenas, como lo han hecho los rusos”.

   Los marinos, conscientes de su fuerza, organizan una huelga de hambre en el Prinz-Regent-Luitpold y salidas masivas sin permiso del Pillau. Cuando estas acciones se repiten el 1 y 2 de agosto de 1917 en el Prinz-Regent-Luitpold , el Mando está al corriente de prácticamente todo. Los dirigentes habían actuado con escasa prudencia. Unos doscientos marinos son arrestados. Poco después, varias cortes marciales condenan a prisión a 77 marinos y nueve a muerte. Finalmente, solo dos, Max Reichpietsch y Alwin Köbis son ejecutados el 5 de septiembre. Willy Sachse escapa esa vez al pelotón de fusilamiento, pero no en 1944 cuando será ejecutado por complicidad en el atentado contra Hitler. Sin embargo, el trágico destino de los dirigentes no detiene el descontento, pues en poco tiempo los comités de marinos vuelven a activarse.

   Mientras tanto, el ejmplo de la Revolución rusa se expande por Europa central. Una ola de huelgas y manifestaciones antibelicistas comienza en Viena, prosigue en Budapest y en los territorios checos y culmina con la revuelta de la flota austrohúngara del mar Adriático, tripulada por un mosaico de nacionalidades. Los marinos croatas, húngaros, servios y eslovenos, están hastiados del mal trato, de la carencia de zapatos y jabón, y sobre todo están hartos de la guerra.

   El 1 de febrero de 1918, los oficiales del crucero blindado Sankt Georg son sorprendidos por la irrupción de marinos liderados por Franz Rasch, un reservista vinculado a la socialdemocracia. Los amotinados hieren de un tiro al oficial de guardia, abren la armería, confinan a los oficiales en sus camarotes y alzan la bandera roja. Lo mismo ocurre en el crucero blindado Kaiser Karl VI, en dos cruceros ligeros, en unas dos docenas de destructores y navíos pequeños anclados en el golfo de Cattaro (hoy Kotor) en Montenegro, y en el viejo navío artillado Kronprinz Erzherzog Rudolf, que toma posiciones en la boca del golfo. La dirección del movimiento es asumida por el subteniente de 25 años Anton Sesan, destinado a la estación aeronaval de Kumbor. Aparentemente su objetivo se limita a efectuar una acción por la paz.

   Las guarniciones costeras evacuan las ciudades y toman posiciones contra las naves sublevadas. Desde tierra abren fuego contra el Kronprinz Erzherzog Rudolf y matan a dos marinos. La revuelta resiste durante 48 horas. El crucero ligero Novara, tripulado por oficiales, consigue penetrar en el golfo y se aproxima una Escuadra de tres navíos. Mientras tanto, en tierra, toman posición 24 compañías de infantería. Anton Sesan habría intentado, sin éxito, conseguir apoyo aéreo. El Kaiser Karl VI reemplaza la bandera roja por la blanca. Franz Rasch y otros tres líderes de la revuelta son detenidos en las montañas próximas al Adriático y fusilados contra el muro de un cementerio. Anton Sesan consigue escapar a Roma. La intervención del Partido Socialdemócrata Austríaco, sumada al miedo de nuevas revueltas, contiene la represión contra los otros marinos.



https://de.wikipedia.org/wiki/SMS_Kaiser_Karl_VI.

   En Alemania, después del fracaso de la ofensiva de primavera organizada por el general Erich Ludendorff, el Estado Mayor comprende que la guerra está perdida. En agosto de 1918, el Káiser, el emperador de Austria y los jefes militares, resuelven buscar un momento favorable para pedir la paz antes que la dramática situación militar sea conocida por el enemigo y por los propios alemanes. En septiembre, los frentes austriacos y búlgaros están al borde del derrumbe. Los jefes militares advierten que la continuación de la guerra es imposible. El emperador designa entonces Canciller al príncipe liberal Max de Bade, con instrucciones de preparar un gobierno amplio para negociar un armisticio.

   El flamante canciller invita a los dirigentes del Partido Socialdemócrata a formar parte de un gobierno encargado de negociar la paz y evitar la revolución social como en Rusia. Los dirigentes Socialdemócratas Ebert, Scheidemann y Noske aceptan solo cuando les revelan la desastrosa situación militar. El nuevo secretario de Estado de Asuntos Extranjeros, almirante Paul Van Hintze, insiste en efectuar una revolución desde arriba, que aun podría evitar la de abajo. Una de las primeras medidas es poner en libertad al dirigente socialista independiente Karl Liebknecht, arrestado desde 1916 por su oposición a la guerra.

   El nuevo gobierno pone fin al poder dictatorial ejercido por el alto mando. Ahora el canciller depende del Reichstag, así como la desición de hacer la guerra y firmar la paz. La parlamentización del régimen choca con la virulenta oposición de las Ligas pangermánicas de extrema derecha que denuncian el parlamentarismo y la democracia como un “veneno judío”. El Alto mando rompe su solidaridad con el nuevo gobierno: el general Ludendorff renuncia, le endosa la derrota y se instala en Suecia. Allí cultiva la leyenda del ejército jamás vencido pero “apuñalado por la espalda”, que será recuperada más tarde por el nazismo.

   El 20 de octubre, el nuevo gobierno dispone la suspensión de la guerra submarina para crear un ambiente propicio al armisticio. El mando naval la aplica, pero insólitamente se declara en “libertad de acción”. La expresión encierra un desacato. Para muchos oficiales navales, avergonzados por la escasa participación de la Flota imperial en la guerra, asumir el armisticio con los buques anclados en los puertos constituye una verdadera ignominia. A escondidas del gobierno, el mando naval trama un último combate contra la flota inglesa que, creen, les permitirá salvar el honor. El plan consiste en atacar los puertos ingleses con destructores, para atraer los buques de la Royal Navy a zonas minadas donde estarían los submarinos alemanes. En esa situación altamente desfavorable les presentarían combate los 28 buques de la Flota imperial de alta mar. Los preparativos y los graves aperitivos de adiós de los oficiales en un ambiente wagneriano son visibles en los puertos.

   Cuatro días después, el almirante Reinhardt von Scheer da orden de zarpar para librar una última batalla “por el honor”. más allá de ser demente, la orden resiste y enfrenta la política de apaciguamiento del nuevo gobierno. El historiador H. Winkler concluye que esta desición contiene en realidad un proyecto de golpe de Estado. La batalla y el eventual golpe serán detenidos por las tripulaciones de los buques.

   Consternados ante la inminencia de una muerte absurda, los marinos se manifiestan a bordo. Alrededor de mil hombres son arrestados y desembarcados, mientras zarpan cinco navíos de Wilhelmshaven con destino a Kiel. Los marinos se inquietan por la suerte de los prisioneros. El recuerdo de las recientes ejecuciones está aun latente. En Kiel solicitan el apoyo de los obreros: el 1 de noviembre, la casa de los sindicatos está atiborrada de marinos que deciden manifestarse al día siguiente. Como la policía responde acordonando el local sindical, la reunión se realiza en la plaza. El marino Karl Artelt, condenado a 5 meses en 1917, propone organizar grandes manifestaciones en la calle. La idea es adoptada por el cículo de marinos, que hace circular hojas manuscritas llamando a proseguir las manifestaciones. De inmediato son terminantemente prohibidas. El 3 de Noviembre, una patrulla dispara contra los manifestantes, con un saldo de 29 heridos y 9 muertos. Esta víctimas colman la medida y provocan la movilización de toda la guarnición de Kiel.

   Durante la noche, los navíos se transforman en un verdadero hervidero social. A bordo de un torpedero, Karl Arlet propone elegir el primer consejo de marinos que va a inaugurar la revolución alemana. Los delegados, en representación de 20.000 hombres, se reúnen con el almirante Wilhelm Souchon, quien totalmente superado por los acontecimientos acepta todas las reivindicaciones: supresión del saludo militar obligatorio, aumento de los permisos, servicio más corto y liberación de los detenidos. No obstante, ese programa mínimo ya no satisface a los marinos que aspiran a construir una sociedad sin guerras.

   Los consejos toman el control de la flota. Antes del anochecer, varios oficiales son arrestados y toda la guarnición se organiza en consejos de soldados. La bandera roja flamea en los navíos. El 6 de noviembre, los marinos reunidos en la casa de los sindicados eligen un “consejo de soldados”, mientras los obreros hacen lo mismo en las industrias. El ejemplo se propaga como gota de aceite.

Postal anónima. «El planeta pertenece a los que tienen coraje»! «Libertad Kiel»,» Revolución»

https://de.wikipedia.org/wiki/Kieler_Matrosenaufstand#/media/Datei:Revolutionspostkarte,_anonym,_1918.JPG

   La revuelta de los marinos de Kiel constituye el punto de partida de la ola revolucionaria de 1918. El 7 de noviembre, en Wilhelmshaven, obreros y marinos eligen un consejo. En Bremen, los manifestantes abren las puertas de la prisión y se eligen consejos en las fábricas. El 6, en Hamburgo, unos 40.000 manifestantes proclaman la revocación del comandante de Plaza y la toma del poder por obreros y soldados. Un grupo de marinos armados ocupa la imprenta del diario Hamburger Echo y publica Die Rote Fahne, (Bandera Roja)  “diario de los obreros y soldados de Hamburgo”.

   El movimiento de consejos se expande por toda Alemania, precipitando así la caída del imperio. El Káiser  sale de Berlín el 29 de octubre hacia la ciudad belga de Spa, sede del mando militar. Allí abdica el 9 de noviembre, poniendo fin al segundo Reich. el 11 del mismo mes, el canciller Max de Bade firma el armisticio y renuncia entregando el poder a los ministros del Partido Socialdemócrata. A ellos les corresponderá administrar la derrota militar y sofocar la revolución social.

Manifestación de los marinos en Wilhelmshaven el 6 de noviembre de 1918.

https://www.dhm.de/lemo/bestand/objekt/ju001335

El nuevo gobierno proclama la República. Friedrich Ebert será, al mismo tiempo, canciller del Reich y presidente de los consejos de obreros y soldados. En conformidad con los términos del armisticio, los 74 navíos de la Flota imperial zarpan de los puertos alemanes a mediados de noviembre de 1918 y son internados en el puerto inglés de Scapa Flow. Esta partida abrupta corresponde, en buena parte, a la desición de los mandos ingleses y alemanes de disminuir el poder de los “marinos rojos” privándolos de los navíos. El mando alemán, aun a bordo, decide sabotear la flota en Scapa Flow, en junio de 1919, para no cederla a Inglaterra.

   De aquí en adelante, el destino de los consejos de marinos se confunde con el de la Revolución Alemana. La dualidad de poder entre, por una parte, los órganos de la nueva República y, por otra, los consejos, culmina en una cabeza única. Gracias a su doble función, Friedrich Ebert consigue imponer la primera y terminar con los segundos.

   Como epílogo, digamos que el nuevo Estado, desprovisto de tropas regulares, pues los soldados regulares no aceptarían tirar contra manifestantes, recurre a los “cuerpos francos de cazadores voluntarios”. Se trata de una nueva fuerza de unos 4.000 hombres bien armados, bien remunerados, seleccionados por su aversión al “bolchevismo”, e instruidos para combates callejeros, organizada por un general en su unidad. Estos grupos serán utilizados para aplastar a los consejos.

   La revuelta de los marinos en Kiel es la má importante del siglo, tanto por el número de navíos involucrados  – cerca de 70 – por la cantidad de marinos que participan – unos 20.000 – , y por el contenido de las reivindicaciones. El rápido paso de reivindicaciones gremiales a políticas se explica tal vez por la posición de los marinos en la máquina de guerra. Para ellos las injusticias en materia de alimentos, salidas, saludos, como el enrolamiento obligatorio y la muerte probable en alguna batalla, forman parte de la vida cotidiana. Viven en un mundo donde mejorar la comida y las vestimentas y obtener una sociedad sin guerras, son parte de las demandas inmediatas.

   Los marinos infringen la prohibición de organizarse porque sus vidas, y sus probables muertes, dependen de la guerra y la paz. Sin embargo, como en Rusia y en Brasil, el paso a la acción constituye el arma última, Solo actúan cuando la muerte como carne de cañón resulta inminente y la revuelta tiene perspectivas de evitarla.

   Por supuesto, que no consiguen la anhelada sociedad que descartaría estructuralmente las guerras y habrían tenido sin duda una profunda depresión si hubiesen podido ver el futuro. No obstante, los consejos de marinos fueron unas de las fuerzas sociales mejor organizadas durante la Revolución Alemana de 1918-1919, un movimiento que puso fin al añejo Imperio y obtuvo la República, junto con el reconocimiento de los derechos sociales. Estas conquistas fundamentales perdurarán, pese a los 12 años de nazismo.

Basado en el magistral trabajo del historiador francés Pierre Broué, Révolution en Allemagne (1917-1923) y la Histoire de l’Allemagne XIX-XX siècles de Heinrich Winkler.

Extracto del Tomo I, “Los que dijeron No”, Páginas : 79-86.

Autor : Jorge Magasich A.

El levantamiento de la marinería en Kiel.

A los seres que luchan. Del poeta constitucionalista Manuel Ramos Martínez

Seres (del libro Seres)

Los seres humanos
somos libros que
caminamos por las calles
libros abiertos o cerrados
con páginas ocultas o reveladas
libros olvidados
o releídos
libros con muchas páginas en blanco.

Seres engendrados en lo infinito.

Seres
que desean beber el agua
de tus ojos
deshojar tus besos
acariciar tu sombra y
morir en tus noches.

Seres
de ocultas páginas
peregrinos solitarios Seres
apesadumbrados
silenciosos y lejanos.

Seres
que despiertan
ilusiones dormidas
y liberan pensamientos.

Seres
soñadores
que surcan abismos
y besan el alma de la tierra
vencedores de tempestades
que logran habitar en campos luminosos
y serenos.

Seres
subyugados a la
oferta y la demanda
codiciosos de vasijas
y cubiles de serpiente
ávidos de tesoro
mercaderes de fortunas
sin juicio ni razón
hieren e infectan a la madre tierra
la pacha mama
engordando el tributo del erario.

Seres
nacidos en el valle de verde encanto
sienten el aroma del jardín de agua
esparcen sus caricias a los rostros
agrietados por el tiempo.

Seres
que brindan en copas de gredas
en el profundo silencio de las piedras
y en la raíz frondosa de un árbol.

Seres
iracundos
que disparan sin piedad
ráfagas de fuego
a los sueños.

Seres
que viven
deshojando tiempos
y apurando distancias
a la vida.

Seres
resignados
víctimas y cómplices
de aquellos que truncan la tierra
en un despojo.

Seres
descalzos
de acuosos ojos y
torsos desnudos
con manitas traviesas.

Seres
que riegan
dulces besos de agua
a los rostros agrietados
por el tiempo.

Seres
de manos de agua
y pupilas encendidas
húmedos de brisa
y de árboles.

Seres
que cruzan ríos
y encienden soles
abren surcos
germinan trigo
cosechan pan.

Seres
que difunden
versos
a los puntos cardinales
y se multiplican en las
calles de la vida.

Seres
que componen
sueños
con la sinfonía del silencio.

Abrid aquellos libros
donde estén los mejores sueños
los dolores forjados
en fuego y esperanza
libros que tejan la paz en la piel del aire.

poesías y pintura de Manuel Ramos Martínez

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A 50 años del asesinato del Comandante en Jefe del Ejército René Schneider

La CIA y Chile: Anatomía de un asesinato

Retrato oficial de Schneider

Publicado: oct 22, 2020

Libro informativo n. ° 728

Editado por Peter Kornbluh y Savannah Bock

Para obtener más información, comuníquese con:
202-994-7000 o  peter.kornbluh@gmail.com

Chile conmemora el 50 aniversario del asesinato del comandante en jefe chileno, general René Schneider

’60 Minutes ‘publica una exposición dramática sobre el papel de Henry Kissinger y la demanda de la familia Schneider

El asesinato de Schneider: «una mancha en las páginas de la historia contemporánea»

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En el 25 aniversario del golpe de Estado en Chile, documentos detallan los abusos cometidos por militares chilenos y el papel de Estados Unidos en Chile 

LIBROS

El archivo Pinochet
Por Peter Kornbluh,  The New Press , edición actualizada (11 de septiembre de 2013)

libro

Pinochet: Los Archivos Secretos de
Peter Kornbluh, Critica (Barcelona)

Washington DC, 22 de octubre de 2020 –  El 23 de octubre de 1970, un día después de que matones armados interceptaran e hirieran de muerte al comandante en jefe del ejército chileno, el general René Schneider, mientras conducía hacia su trabajo en Santiago, el director de la CIA, Richard Helms, convocó a su asesores superiores para revisar las operaciones golpistas encubiertas que llevaron al ataque. “[Se] acordó que… se ha logrado un máximo esfuerzo”, y que “la emisora ​​ha hecho un excelente trabajo guiando a los chilenos a señalar hoy donde una solución militar es al menos una opción para ellos”, afirmó un cable secreto de encomio transmitido ese día a la estación de la CIA en Chile. «COS [Jefe de Estación] … y Estación [eliminada] son ​​felicitados por lograr esto en circunstancias extremadamente difíciles y delicadas»

En el Departamento de Estado, los funcionarios no tenían idea de que la CIA y los niveles más altos de la Casa Blanca de Nixon habían respaldado el ataque a Schneider —con presión, armas y dinero— como pretexto para un golpe militar que revocaría la elección democrática de Salvador Allende. Redactaron una carta de condolencia para que la enviara el presidente Nixon. En un memorando al Asesor de Seguridad Nacional Henry Kissinger, quien supervisaba secretamente las operaciones golpistas de la CIA, el Departamento de Estado recomendó que Nixon transmitiera el siguiente mensaje al Presidente de Chile: “Estimado señor presidente: El impactante atentado contra la vida del general Schneider es una mancha en las páginas de la historia contemporánea. Me gustaría que supieras de mi pena que este repugnante evento haya ocurrido en tu país… ”.

Coincidiendo con el 50 º aniversario del ataque apoyado por Estados Unidos en general Schneider, el Archivo Nacional de Seguridad hoy es la publicación de una colección de registros previamente desclasificados para conmemorar este “evento repugnante.” El Archivo también ha publicado un segmento de CBS ’60 Minutes’ , «Schneider vs. Kissinger», que se basó en estos documentos para informar sobre una demanda de «muerte por negligencia» presentada en septiembre de 2001 por la familia Schneider contra Kissinger por su papel en el asesinato. . La emisión de ’60 Minutes’ se emitió el 9 de septiembre de 2001 y no ha estado disponible públicamente desde entonces. En preparación para el 50 º aniversario, CBS News amablemente registró la emisión como “60 Minutos Rewind” ayer.

60min

De los archivos de ’60 Minutes ‘: Schneider v. Kissinger

En Chile, el asesinato del general Schneider sigue siendo el equivalente histórico del asesinato de John F. Kennedy: un crimen político cruel e impactante que conmovió a la nación. En Estados Unidos, el asesinato de Schneider se ha convertido en uno de los estudios de caso más reconocidos de los esfuerzos de la CIA para «neutralizar» a un líder extranjero que se interpuso en el camino de los objetivos estadounidenses.

Las operaciones encubiertas asesinas de la CIA para, como sugirieron los funcionarios de la CIA, «efectuar la remoción de Schneider», fueron reveladas por primera vez en un informe del Senado de 1975 sobre Presuntos planes de asesinato que involucran a líderes extranjeros . En ese momento, los investigadores del comité especial del Senado dirigido por el senador de Idaho Frank Church pudieron revisar los cables operativos y memorandos de alto secreto de la CIA relacionados con la «Operación FUBELT», el nombre en clave de los esfuerzos de la CIA, ordenados por Nixon y supervisados ​​por Kissinger. para instigar un golpe militar que comenzaría con el secuestro de Schneider. Sin embargo, cuando el Comité de la Iglesia publicó su dramático informe, casi ninguno de los registros clasificados se hizo público.

Pasaron 25 años más antes de que el presidente Bill Clinton ordenara la publicación de los registros de la CIA sobre la Operación FUBELT, como parte de una desclasificación masiva de Chile tras el arresto del general Augusto Pinochet en Londres por delitos contra los derechos humanos. Una lectura atenta de la documentación expone la narrativa falsa que Kissinger, Richard Helms y otros funcionarios de alto rango presentaron al Comité de la Iglesia en sus testimonios sobre su conocimiento y responsabilidades por un acto de terrorismo político que condujo al asesinato de Schneider. el 22 de octubre de 1970 y su muerte tres días después.

Generalschneider y familia joven

Schneider y su joven familia viajan en 1953 a Fort Benning, GA, donde se formó como oficial.

El general Schneider fue el objetivo de su defensa de la transferencia constitucional de poder de Chile. El 8 de mayo de 1970, concedió lo que la Agencia de Inteligencia de Defensa describió como una entrevista «abierta» al principal periódico de Chile, El Mercurio , en la que afirmó que las fuerzas armadas chilenas no interferirían en las elecciones de septiembre de 1970, cargo que se conoció como » la Doctrina Schneider «.

Como comandante en jefe del ejército chileno y el oficial militar de más alto rango en Chile, la política de no intervención de Schneider creó un gran obstáculo para los esfuerzos de la CIA para implementar las órdenes del presidente Nixon de fomentar un golpe que impediría al socialista recientemente elegido. , Salvador Allende, desde su inauguración. Una «clave para un golpe», como dijo el magnate de los periódicos chilenos, Agustín Edwards, al director de la CIA Helms el 15 de septiembre de 1970, en Washington, DC «implicaría neutralizar a Schneider» para que otros oficiales del Ejército pudieran actuar. «El general Schneider tendría que ser neutralizado, desplazándolo si fuera necesario», señaló el embajador estadounidense Edward Korry en un cable del 21 de septiembre de 1970. “¿Algo que podamos hacer nosotros o la Estación para efectuar la destitución de Schneider?”, Preguntaron los directores de la CIA de la Operación FUBELT a sus agentes en Santiago el 13 de octubre.

LOS PATROCINADORES

Secuestrar a Schneider fue la respuesta. A mediados de octubre, el agregado de Defensa, el coronel Paul Wimert, y agentes de la CIA conocidos como «falsos banderines» —agentes llegados desde el extranjero utilizando identidades falsas a los que se refiere como «patrocinadores» en el tráfico de cable, habían mantenido múltiples reuniones Oficiales militares chilenos para discutir esta operación. Un complot golpista que comenzara con el secuestro de Schneider lograría múltiples objetivos: eliminar al oponente más poderoso de un golpe militar ; reemplazarlo por un oficial militar que simpatice con un golpe; culpar del secuestro a los simpatizantes de Allende; y crear lo que la CIA denominó “un clima golpista” de agitación para justificar una toma militar.

Inicialmente, la CIA se centró en el general retirado Roberto Viaux como el oficial más dispuesto a actuar contra Schneider. En reuniones secretas con los «falsos banderilleros», Viaux exigió un lanzamiento aéreo de armamentos, así como pólizas de seguro para sus hombres. Sus «patrocinadores» de la CIA prometieron 250.000 dólares para «mantener financieramente lubricado el movimiento de Viaux», mientras la CIA intentaba coordinar sus actividades con otros golpistas. Se necesitaban conspiradores golpistas en servicio activo porque Viaux no comandaba tropas; era “un general sin ejército” que tenía la capacidad de precipitar un golpe, pero no de implementarlo con éxito.

El 15 de octubre, el máximo funcionario de la CIA a cargo de las operaciones encubiertas, Thomas Karamessines, se reunió con Henry Kissinger y su asistente militar, Alexander Haig, para actualizarlos sobre el estado de la conspiración golpista en Chile. Estuvieron de acuerdo en que un golpe fallido tendría “repercusiones desafortunadas, en Chile e internacionalmente” y “la Agencia debe enviar un mensaje a Viaux advirtiéndole contra cualquier acción precipitada” que socavaría las posibilidades de un golpe exitoso en el futuro. Según el acta de la reunión, Kissinger instruyó a la Agencia que «continúe manteniendo la presión sobre todos los puntos débiles de Allende a la vista …»

Al día siguiente, la sede de la CIA transmitió las conclusiones de la reunión de Kissinger «que serán su guía operativa», a la estación de Santiago. “Es una política firme y continua que Allende sea derrocado por un golpe de Estado”, decía el cable, preferiblemente antes del 24 de octubre, cuando el Congreso chileno debía ratificar la victoria electoral de Allende. «Debemos seguir generando la máxima presión hacia este fin utilizando todos los recursos apropiados». El cable instruía al jefe de la estación, Henry Hecksher, que enviara un mensaje a Viaux para «disuadirlo de actuar solo» y «alentarlo a unir fuerzas con otros golpistas para que puedan actuar de forma concertada antes o después del 24 de octubre». «

Ese mensaje fue entregado y Viaux hizo lo que se le indicó. Se reunió con el general de brigada a favor del golpe, Camilo Valenzuela, y coordinó un plan para secuestrar a Schneider de octubre 19 de XX , cuando salía de una “despedida de soltero” militar como el detonante de un golpe. Según el plan, Schneider volaría en secreto a Argentina; los militares anunciaban que había «desaparecido», culpando a los partidarios de Allende que luego serían arrestados; El presidente Eduardo Frei se vería obligado a exiliarse, el Congreso se disolvería y una nueva junta militar se instalaría en el poder.

EL ASESINATO

La CIA no solo estaba al tanto de este plan, sino que se atribuía el mérito de su desarrollo. «En las últimas semanas, los oficiales de la estación de bandera falsa han hecho un esfuerzo vigoroso para contactar, asesorar e influenciar a miembros clave del ejército en un intento de reunir apoyo para un golpe», declaró un memorando de alto secreto del 20 de octubre de 1970 sobre el progreso de “Track II”, como se designó el complot golpista. «El anuncio de Valenzuela de que los militares ahora están preparados para moverse puede ser una indicación de la efectividad de este esfuerzo».

Además, la Agencia lo apoyó activamente. Utilizando al coronel Wimert como interlocutor principal con Valenzuela y sus principales adjuntos, los agentes de la CIA se las arreglaron para proporcionarles pistolas de engrase imposibles de rastrear, granadas de gas lacrimógeno, municiones y 50.000 dólares en efectivo para financiar la operación de secuestro. Cuando fracasó el primer intento de secuestrar a Schneider el 19 de octubre, así como un segundo intento al día siguiente, los codirectores del grupo de trabajo de FUBELT, David Atlee Phillips y William Broe, instruyeron al jefe de la estación para “asegurar a Valenzuela y a otros con con quien ha estado en contacto que el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos para la acción anti-Allende continúa ”.

En la mañana del 22 de octubre de 1970, el automóvil con chofer de Schneider fue atropellado y detenido por un jeep mientras se dirigía al cuartel general militar. Un equipo de asalto rodeó el coche; cuando un miembro rompió la ventana trasera con un mazo, Schneider tomó su pistola y recibió un disparo a quemarropa. Murió a causa de sus heridas tres días después.

Aunque los funcionarios de la CIA habían discutido la posibilidad de que el secuestro se volviera violento, asesinar a Schneider no había sido parte del plan. Sin embargo, las autopsias de la CIA sobre la operación no mostraron remordimiento. Por el contrario, los funcionarios de la Agencia creían firmemente que «la suerte está echada» para que un golpe de Estado avance. En su primer informe a Langley, el jefe de la estación, Henry Hecksher, cablegrafió que «todo lo que podemos decir es que el intento contra Schneider está brindando a las fuerzas armadas una última oportunidad para evitar la elección de Allende …». En la sede de Langley, Richard Helms y sus ayudantes felicitaron a la estación por su «excelente trabajo». Los analistas de la CIA en el grupo de trabajo FUBELT predijeron que el golpe se llevaría a cabo ahora ya que los asesinos temerían ser procesados ​​después de que Allende asumiera el cargo. Los conspiradores «intentarían obligar a Frei a dimitir o podrían intentar asesinar a Allende», afirmaba un informe especial sobre el «Asalto con ametralladora al general Schneider». «Por lo tanto, no tienen otra alternativa que seguir adelante», sugirió otro informe del grupo de trabajo. “El estado de emergencia y el establecimiento de la ley marcial han mejorado significativamente la posición de los conspiradores: ahora reina un clima golpista en Chile”.

Lo contrario fue cierto. Repulsados ​​por un acto de terrorismo político en las calles de Santiago, el público chileno, la élite política e incluso el general Carlos Prats, quien reemplazó a Schneider como comandante en jefe, se movilizaron para proteger los procesos constitucionales que Schneider había defendido. “El asesinato del Comandante en Jefe del Ejército Schneider prácticamente ha terminado con la posibilidad de cualquier acción militar contra Allende. Aparentemente ha unificado a las fuerzas armadas detrás de la aceptación y el apoyo de él como presidente constitucional de una manera que pocos otros acontecimientos podrían haberlo hecho ”, informó la propia división analítica de la CIA, la Dirección de Inteligencia, tras la muerte de Schneider. El 24 de octubre, Allende fue ratificado abrumadoramente por el Congreso chileno. El 3 de noviembre

UN ENCUBRIMIENTO Y LA BÚSQUEDA DE LA JUSTICIA

A raíz del asesinato, la CIA hizo todo lo posible para encubrir toda evidencia de su participación con el general Valenzuela y para pagar al general Viaux y sus cómplices para que guardaran silencio. El coronel Wimert recuperó las armas que le habían enviado —se desecharon en el océano— y los 50.000 dólares que le habían pasado a Valenzuela. Aunque los funcionarios de la CIA testificaron ante el Comité de la Iglesia que no tuvieron más contacto con Viaux y su equipo después del 18 de octubre de 1970, de hecho tuvieron múltiples contactos ya que sus representantes buscaron, en los meses siguientes, $ 250,000 dólares para mantener a las familias de los hombres. involucrado en la trama. Finalmente, la CIA pagó $ 35,000 en dinero secreto a los representantes del equipo de asesinato, según un informe posterior de la CIA presentado al Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes,

Por su parte, Henry Kissinger testificó ante el Comité de la Iglesia que había “apagado” la conspiración golpista durante la reunión con la CIA el 15 de octubre de 1970, y nunca se le informó que la conspiración implicaba el secuestro del general Schneider. Cuando los registros de la CIA que parecían contradecir la dudosa narrativa de Kissinger fueron desclasificados durante la administración Clinton, el analista de Chile del Archivo de Seguridad Nacional, Peter Kornbluh, se los proporcionó a la familia Schneider; luego utilizaron los registros desclasificados como evidencia en una demanda civil por «muerte por negligencia» contra Kissinger. La demanda fue presentada en el Tribunal de Distrito en Washington, DC, el 10 de septiembre de 2001. Finalmente, los tribunales desestimaron el caso porque los actos oficiales de Kissinger como asesor de seguridad nacional del presidente estaban protegidos de responsabilidad legal.

El caso Schneider y la demanda de la familia se convirtieron en objeto de una importante investigación de ’60 Minutes’ que se transmitió el 9 de septiembre de 2001. Producido por Michael Gavshon y Solly Granatstein e informado por el difunto Bob Simon, el programa examinó el registro desclasificado que expuso la complicidad de la Casa Blanca y la CIA en el asesinato de Schneider. En una entrevista con el hijo del general, Rene Schneider, Simon preguntó «¿tiene algún sentido?» Perseguir a Kissinger, más de tres décadas después de que su padre fuera asesinado. “La verdad es que siempre quise dejar esto atrás”, respondió Schneider. “Pero tenemos el deber con la humanidad de hablar sobre esto. Sería irresponsable permanecer en silencio ”.

LEER LOS DOCUMENTOS

Documento 1

CIA, telegrama a la estación de Santiago, [Reacción del cuartel general al fusilamiento del general Schneider] SECRETO, 23 de octubre de 1970.

1970-10-23

Fuente: Proyecto de desclasificación de Chile de la administración Clinton

Después de una reunión con el director de la CIA, Richard Helms, tras el tiroteo de Schneider, el jefe de operaciones golpistas de Chile, David Atlee Phillips, envía un cable de felicitación a la estación de Santiago. «Se [acordó] que dado [el] breve lapso de [eliminado] y las circunstancias imperantes en Chile se ha logrado un máximo esfuerzo». El cable señala que «solo los propios chilenos pueden lograr un [eliminado] exitoso, pero la estación ha hecho un excelente trabajo al guiar a los chilenos hasta [un] punto en el que una solución militar es al menos una opción para ellos». La segunda sección del mensaje pide al Jefe de Estación (COS) (1) que informe si el General Viaux actuó unilateralmente o en colaboración con las Fuerzas Armadas en el ataque contra el General Schneider y (2) que

Documento 2

Departamento de Estado, Memorando para el Sr. Henry A. Kissinger, «Mensaje al presidente de Chile Frei sobre el intento de asesinato del comandante del ejército», distribución limitada, 22 de octubre de 1970.

1970-10-22

Fuente: Proyecto de desclasificación de Chile de la administración Clinton

El Departamento de Estado envía a Henry Kissinger un memorando recomendando que el presidente envíe un mensaje de condolencia al presidente Frei de Chile tras el ataque a Schneider. «El impactante atentado contra la vida del general Schneider es una mancha en las páginas de la historia contemporánea», según el mensaje sugerido por el Departamento de Estado. «Me gustaría que supieras de mi pena que este repugnante evento haya ocurrido en tu país …»

Documento 3

CIA, Memorando de conversación, «Dr. Kissinger, Sr. Karamessines, General Haig en la Casa Blanca-15 de octubre de 1970, SECRETO, 15 de octubre de 1970

1970-10-15

Fuente: Comité selecto del Senado para estudiar las operaciones gubernamentales [Comité de la Iglesia]

Este memorando de conversación resume una reunión entre Henry Kissinger, su adjunto, Alexander Haig, y Thomas Karamessines de la CIA para evaluar el estado de la conspiración golpista en Chile. El conspirador clave que ha recibido el apoyo de la CIA, el general Roberto Viaux, «no tuvo más de una oportunidad entre veinte, quizás menos, de lanzar un golpe exitoso», informa Karamessines. Después de que Kissinger enumera las consecuencias negativas de un golpe fallido, deciden enviar un mensaje a Viaux advirtiéndole que no tome medidas precipitadas. «Llegará el momento en que tú con todos tus otros amigos podáis hacer algo. Seguiremos contando con nuestro apoyo». El Dr. Kissinger instruye a Karamessines que la CIA «debe continuar manteniendo la presión sobre cada punto débil de Allende» y mantener estas actividades «lo más secretas posible».

Documento 4

CIA, Cable a la estación de Santiago, [Política firme y continua de que Allende sea derrocado por un golpe], SÓLO OJOS SECRETOS [ELIMINADO], 16 de octubre de 1970

1970-10-16

Fuente: Comité selecto del Senado para estudiar las operaciones gubernamentales [Comité de la Iglesia]

Este cable de la sede de la CIA transmite los resultados de la reunión del 15 de octubre de 1970 con Kissinger a la estación de la CIA en Chile. Transmite el mensaje que se le dará al general retirado Roberto Viaux para «disuadirlo de actuar solo» y «alentarlo a unir fuerzas con otros golpistas». El mensaje reitera inequívocamente que es «una política firme y continua que Allende sea derrocado por un golpe», y que se espera que la estación «genere la máxima presión hacia este fin utilizando todos los recursos apropiados».

Documento 5

CIA, cable de la estación de Santiago, [Informe sobre plan para secuestrar al general Rene Schneider e iniciar un golpe militar], SECRETO, 19 de octubre de 1970

1970-10-19

Fuente: Proyecto de desclasificación de Chile de la administración Clinton

Después de reunirse con el general Camilo Valenzuela y proporcionar a sus hombres granadas de gas lacrimógeno y máscaras de gas para usar en un golpe, la estación de la CIA informa sobre un plan de varios pasos para desencadenar un golpe y llevar una junta militar al poder. El plan exige que el general Schneider sea secuestrado el 19 de octubre y trasladado en secreto a Argentina. Luego, los militares culparían a los partidarios de Allende por su desaparición, lanzarían redadas contra la izquierda en Chile, obligarían al actual presidente, Eduardo Frei, al exilio, cerrarían el Congreso e instalarían una junta militar en el poder. La Estación informa que la CIA acordó proporcionar a Valenzuela 50.000 dólares en efectivo para pagar al equipo de secuestradores.

Documento 6

CIA, Cable de la estación de Santiago, [Solicitud de la estación para ametralladoras calibre 45 para el complot de Schneider], SECRETO, 18 de octubre de 1970

1970-10-18

Fuente: Proyecto de desclasificación de Chile de la administración Clinton

La estación de la CIA envía una solicitud específica de armas «estériles» para ser utilizadas en el complot golpista contra Schneider. «En 48 horas necesitan tres ametralladoras calibre 45 (pistolas engrasadoras) con 500 rondas de munición cada una». La estación informa a la sede de la CIA que el equipo se entregará a los oficiales militares en servicio activo con los que se están reuniendo en lugar del grupo Viaux, que tiene menos capacidad para derrocar con éxito al gobierno chileno.

Documento 7

CIA, Cable a la Estación Santiago, [Respuesta a Solicitud de Pistolas y Granadas de Gas lacrimógeno] SECRETO, 18 de octubre de 1970

1970-10-18

Fuente: Proyecto de desclasificación de Chile de la administración Clinton

Los directores de la Fuerza de Tarea Chilena de la CIA, William Broe y David Atlee Phillips, responden afirmativamente a la solicitud de armamento de la estación de la CIA. También sugieren que los golpistas realizan «sobrevuelos de bajo nivel» de Santiago y «lanzamientos de bombas en áreas que probablemente no causen víctimas». Tales operaciones «podrían tener un gran efecto psicológico y balancear el swing, como lo han hecho tantas veces en el pasado en situaciones similares».

Documento 8

CIA, Informe, «Track II», SECRET, 20 de octubre de 1970

1970-10-20

Fuente: Proyecto de desclasificación de Chile de la administración Clinton

La Fuerza de Tarea Chilena de la CIA emite un informe sobre el estado de los planes del general de brigada Camilo Valenzuela para iniciar un golpe, comenzando con el secuestro del general Schneider. El informe infiere que el complot de los militares en servicio activo es el resultado de los esfuerzos concertados de la CIA para presionarlos para que bloqueen la toma de posesión de Allende como presidente. «En las últimas semanas, los oficiales de falsa bandera de la Estación han hecho un esfuerzo vigoroso para contactar, asesorar e influenciar a miembros clave del ejército en un intento de reunir apoyo para un golpe», afirma el memorando de TOP SECRET sobre el progreso de la «Vía II». «El anuncio de Valenzuela de que los militares están ahora preparados para moverse puede ser una indicación de la efectividad de este esfuerzo».

Documento 9

CIA, Cable desde la estación de Santiago, [Primer informe sobre el ataque al general Schneider], SECRET, 22 de octubre de 1970

1970-10-22

Fuente: Proyecto de desclasificación de Chile de la administración Clinton

Horas después de que el general Schneider fue asesinado a tiros cuando se dirigía al cuartel general militar, la estación de la CIA presenta su primer informe al cuartel general de Langley sobre el ataque y las implicaciones para un golpe. El informe señala que no está claro si operativos dirigidos por el general retirado Viaux o bajo el mando del general de brigada Camilo Valenzuela llevaron a cabo el ataque, o si el intento de asesinato fue premeditado o un intento de secuestro fallido. Sin embargo, advierte la estación, «es importante tener en cuenta que el movimiento contra Schneider fue concebido y ejecutado a instancias de altos oficiales de las fuerzas armadas».

Documento 10

CIA, Informe, «Track II», SECRET, 23 de octubre de 1970

1970-10-23

Fuente: Proyecto de desclasificación de Chile de la administración Clinton

Un día después del tiroteo del general Schneider, el grupo de trabajo especial de la CIA en la «Vía II» emite una evaluación positiva de las perspectivas de un golpe. Todos los elementos encajan en su lugar. «Con sólo 24 horas para la segunda vuelta del Congreso, existe un clima golpista en Chile», afirma el optimista informe. «El intento de asesinato contra el general René Schneider ha desencadenado una serie de hechos que ha hecho que los chilenos hablen de un golpe y ha levantado la expectativa de que hoy ocurra algo significativo».

Documento 11

Casa Blanca, «The President’s Daily Brief», TOP SECRET, 23 de octubre de 1970

1970-10-23

Fuente: Base de datos CIA CREST

La sección de Chile en este Daily Brief del presidente informa a Nixon sobre el ataque al general Schneider y sus implicaciones. Se informa al presidente que el intento de asesinato de Schneider «es improbable que afecte la confirmación en el Congreso de Salvador Allende como presidente electo». El escrito también indica que incluso el reemplazo de Schneider como comandante en jefe, el general Carlos Prats, «ha resistido todos los esfuerzos para enlistarlo en complots contra Allende».

Documento 12

CIA, Cable de Santiago, [Evaluación sobre ‘Consideración de seguridad’ para encubrir contactos con conspiradores], secreto, 26 de octubre de 1970

1970-10-26

Fuente: Proyecto de desclasificación de Chile de la administración Clinton

En respuesta a las preocupaciones en la sede de la CIA de que el papel de la Agencia en el asesinato de Schneider podría quedar al descubierto, la estación de la CIA envía una descripción general de sus contactos con los golpistas y la «consideración de seguridad» que enfrenta la CIA mientras intenta asegurar que sus operaciones encubiertas no funcionen. hacerse público. La lista de verificación de riesgos de la estación incluye las identidades de los «banderilleros falsos» que se reunieron con los golpistas; las reuniones de funcionarios de la CIA en Santiago con militares; llamadas telefónicas del Embajador Korry; y la transferencia de armas al general Valenzuela para su uso en el complot contra Schneider.

Documento 13

CIA, Resumen Semanal de la Dirección de Inteligencia, «Chile cambia de gobierno», secreto, 30 de octubre de 1970

1970-10-30

Fuente: Base de datos CIA CREST

En su Resumen Semanal, la división analítica de la CIA determina que Salvador Allende asumirá la presidencia de Chile el 3 de noviembre de 1970. El impacto del asesinato del general Schneider ha asegurado este desenlace, señala el resumen. «El asesinato del Comandante en Jefe del Ejército Schneider prácticamente ha terminado con la posibilidad de cualquier acción militar contra Allende. Aparentemente ha unificado a las fuerzas armadas detrás de la aceptación y apoyo de él como presidente constitucional de una manera que pocos otros acontecimientos podrían haber hecho». De hecho, la evaluación señala que la reacción pública y política al asesinato ha servido para fortalecer el apoyo de Chile a Allende y su programa.

Documento 14

Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, Demanda civil, Rene Schneider et al, v. Henry Alfred Kissinger y los Estados Unidos de América, «Primera denuncia enmendada por ejecución sumaria, tortura, trato cruel, inhumano o degradante, detención arbitraria , Asalto y agresión, negligencia, imposición intencional de angustia emocional, muerte por negligencia «, 12 de noviembre de 2002

2002-11-12

Fuente: Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia

El 10 de septiembre de 2001, los hijos del general Schneider, Raúl y Rene Schneider, presentaron una demanda civil contra Henry Kissinger y el gobierno de Estados Unidos por la «muerte por negligencia» de su padre. Esta denuncia, modificada en noviembre de 2002, citó el expediente estadounidense desclasificado como prueba de responsabilidad en el caso. Según la petición: «Los documentos del gobierno de EE. UU. Recientemente desclasificados y los informes del Congreso han proporcionado a los demandantes la información necesaria para iniciar esta acción. Los documentos muestran que la asistencia práctica y el aliento proporcionados por los Estados Unidos y los actos oficiales y ultra vires de Henry Kissinger resultó en la ejecución sumaria del general Schneider, tortura, trato cruel, inhumano y degradante, detención arbitraria, agresión y agresión, negligencia,

«Los documentos del gobierno muestran que, a partir de 1970 o alrededor de esa fecha, los acusados ​​dirigieron, controlaron, comprometieron, conspiraron para cometer, ayudaron, alentaron, actuaron conjuntamente para cometer, ayudaron e instigaron, y / o eran íntimamente conscientes de actividades tanto abiertas como encubiertas. para evitar el acceso del Dr. Salvador Allende a la Presidencia de Chile. Estas actividades incluyeron la organización e instigación de un golpe de estado militar en Chile que requirió la destitución del General Rene Schneider, padre de los Demandantes René y Raúl Schneider. Cada uno de los Demandados acciones deliberadas y diseñadas fueron tales que los Demandados sabían o deberían haber sabido que sus actos y omisiones resultarían en la muerte del General Schneider «.

https://nsarchive.gwu.edu/briefing-book/chile/2020-10-22/cia-chile-anatomy-assassination

El crimen del general Schneider buscó impedir que Allende llegara a La Moneda

El asesinato de un jefe del Ejército

por Raúl Schneider Arce, Valentina Schneider Meza y Federico Schneider Kowalczuk 

extracto

El asesinato de un jefe del Ejército

Existen finales de vida que tienen rasgos de tragedia con su carga de traiciones, mentiras y un inmenso dolor. Hace cincuenta años, el 25 de octubre 1970, murió asesinado nuestro padre y abuelo, el general René Schneider, comandante en jefe del Ejército, víctima de un atentado. El crimen fue parte de un plan destinado a impedir la llegada de Salvador Allende y la Unidad Popular a La Moneda. Los conspiradores la llamaron la “Operación Alfa”…

A los 16 años entró a la Escuela militar. Su primera opción había sido estudiar medicina, pero debido a que su familia pasaba por graves problemas económicos y para ayudar a su madre viuda, eligió una carrera en la que rápidamente pudiera ganarse la vida. En la institución militar René Schneider encontró su verdadera vocación, a la que guardaría fidelidad hasta el sacrificio final.

Corría el año 1969. Gobernaba Chile, Eduardo Frei Montalba, democratacristiano. Su administración había menospreciado a los militares, como lo afirma el general Carlos Prats en sus memorias, existían, entre otros, problemas de salario y de armamento. Esto hacia el objeto de comentarios y discusiones internas en las juntas de generales, sobre todo entre los generales Schneider, Prats y Emilio Cheyre. El general Roberto Viaux para mostrar su protesta frente a esta situación, prefiere realizar una acción de fuerza y se acuartela en el regimiento Tacna. Su maniobra será conocida como el “Tacnazo”. Numerosos oficiales lo acompañan. Esto produjo una gran conmoción en el país ya que se desconocían las intenciones de ese movimiento y hacía mucho tiempo que no se escuchaban ruidos de sables. Este acto de rebeldía no surgió de una inspiración espontánea, tenía contactos de alto nivel y veía una proyección hacia el futuro.

El poeta Armando Uribe, que trabajaba en la embajada chilena en Washington, se encontró en Estados Unidos con Agustín Edwards, propietario del diario El Mercurio, pocos días antes del “Tacnazo”, y este le afirma que pronto ocurrirán en Chile hechos importantes, refiriéndose indudablemente a la toma del Tacna (1). Igualmente el entonces senador Patricio Aylwin asiste a una conversación de Edwards con Charles Meyer, secretario de Estado para América Latina, y le da la impresión de que estaría pidiendo ayuda para Viaux. Tentativa de golpe o no esto fue la antesala del 11 de septiembre de 1973 como lo afirmó el general Horacio Toro, uno de los protagonistas del “Tacnazo” (2).

El gobierno de Frei se ve en la obligación de cambiar al ministro de Defensa y al comandante en jefe del Ejército. Como ministro es nombrado Sergio Ossa Pretot y para sorpresa para todos escogen a René Schneider como comandante en jefe ya que tenía la séptima antigüedad. Es un momento de gran agitación dentro del Ejército y del país. Dentro de un año se realizarán las elecciones presidenciales. Son tres candidatos, Jorge Alessandri por la derecha, Radomiro Tomic, democratacristiano, y Salvador Allende, izquierda.

El general Viaux era un hombre sin mucho carisma ni talento, pero su figura despierta curiosidad. Numerosos políticos lo visitan en el Hospital Militar donde él irá después del “Tacnazo”. Esto lo hace sentirse halagado, se ve como un líder que puede transformar el país. Comienza a realizar reuniones públicas y clandestinas con militares y civiles, que tienen carácter insurreccional. En marzo de 1970, Edwards se reúne con su amigo el banquero David Rockefeller para hacerle saber de su temor si Allende gana las elecciones. Rockefeller preconizaba dictaduras militares para América Latina.

Nace una doctrina
Ocurren varias tentativas de golpes de Estado como la realizada por el general (R) Horacio Gamboa en marzo de 1970. Le encontraron un acta constitucional en donde se proclamaba a Viaux como presidente. Detienen al mayor Arturo Marshall, acusado de planear el asesinato de Salvador Allende. Este estaba en estrecho contacto con la CIA como lo comprobó la investigación hecha por Seymour Hersh. Ambos eran cercanos de Viaux.

El general Schneider recorre los regimientos de norte a sur, incansablemente, tratando de restablecer la unidad del Ejército y la disciplina. Viaux no pierde oportunidad de atacar al alto mando.

En mayo de 1970 el general Schneider concede una entrevista al diario El Mercurio, en la que dice que “la intervención política está fuera de nuestras doctrinas”. En el mundo político se comentaba que si nadie obtenía la mayoría absoluta, el Congreso podía elegir por primera vez a quien tuviera la segunda mayoría. El comandante en jefe manifiesta que el Ejército respetará cualquiera fuera la elección del Congreso. Esta declaración será conocida como la “Doctrina Schneider”.

Esto, a pesar de la respuesta donde el jefe militar se adhiere completamente a la Constitución, despertó la cólera de Julio Durán, de la Democracia Radical. Durán era alessandrista y para él y para la derecha esto era inaceptable ya que la tradición era elegir la primera mayoría relativa y ellos estaban seguros de la victoria de Alessandri.

Viaux se encuentra con el general (R) Héctor Martínez Amaro a mediados de 1970. Se habían conocido en los años 50 y habían sido protagonistas de lo que se llamó “La línea recta”, que fue una tentativa de autogolpe del entonces presidente Carlos Ibáñez para imponer una dictadura. Tras las reuniones con Viaux, el general Héctor Martínez, junto con Franz Pfeiffer, inició la formación del Partido Popular Nacionalista, que era un intento por reagrupar vertientes nazis y oficiales en retiro de las Fuerzas Armadas (3).

Intensifican campaña
El 15 de agosto 1970, el subsecretario de Estado, John Crimmins, envió al embajador estadounidense en Chile, Edward Korry, un cable secreto sobre las opciones de contingencia en el caso de que Allende ganara las elecciones. La última opción se refiere al derrocamiento o evitar la asunción (4).

El 4 de septiembre de 1970 son las elecciones. Allende obtiene la primera mayoría relativa (36%), seguido por Alessandri y tercero Tomic. La campaña del terror contra Allende que había comenzado antes de la elección, se intensifica. Después del 4 de septiembre, Viaux se reúne con el general Camilo Valenzuela. Se habla de la situación de la Democracia Cristiana en la que existe un sector que se niega a entregar el gobierno a Allende. Es el caso de Frei Montalva, del ministro de Economía, Andrés Zaldívar, de Sergio Ossa, ministro de Defensa y de Patricio Rojas, ministro del Interior. Viaux afirmó que el contacto que él tenía con la DC era el abogado Guillermo Carey, que era en ese tiempo director de una planta de celulosa en Arauco junto con el ministro Zaldívar (5).

Al círculo de conspiradores se agregan el general Joaquín Garcia (FACH), el almirante Hugo Tirado (segunda antigüedad de la Armada), y el general Vicente Huerta, director general de Carabineros. En un primer momento pensaron en secuestrar las cuatro primeras antigüedades del Ejército. Después deciden retener al que representaba el mayor obstáculo para sus planes, el general Schneider. Esta maniobra la denominaron Operación Alfa.

En una fecha no determinada, el embajador de Estados Unidos, Edward Korry envió un extenso memorándum a Kissinger en el que le informaba de un mensaje de Frei al general Camilo Valenzuela y al director de Carabineros Vicente Huerta. Según el reporte de Korry, Frei indicó a Valenzuela y a Huerta que tenía la intención de renunciar después del feriado de fiestas patrias. Este hecho agregado a la intervención del ministro Zaldívar sobre la situación económica catastrófica debido a la elección de Allende provocaría una crisis institucional. De este modo podría constituirse un gobierno interino. Nada de esto ocurrió, pero es bastante significativo que los destinatarios de la comunicación hayan sido dos hombres que estaban implicados en la conspiración que llevaron al asesinato del general Schneider

https://www.lemondediplomatique.cl/2020/10/el-asesinato-de-un-jefe-del-ejercito.html

Fallece Madre de Carlos García Herrera. Último prisionero político de la dictadura cumpliendo condena de extrañamiento.

Fallece Irma Herrera Reyes, madre del último prisionero político de la dictadura Carlos García Herrera que cumple actualmente condena de extrañamiento.

Con motivo del fallecimiento de la madre del ex marinero constitucionalista Carlos García Herrera en la madrugada del domingo 27 de septiembre manifestamos nuestro pesar por la partida de su ser querido. A nombre de la marinería constitucionalista nuestras condolencias en su reposo eterno. Q.E.P.D.

Carta de condolencias desde Chile:

Por este medio hacemos llegar nuestras condolencias por el sensible fallecimiento de vuestra Sra. madre, de lo cual nos enteramos en las últimas horas de ayer domingo. Son muchas las personas, que han preguntado por ti, te recuerdan a ti y a tu familia. Nos ha tocado vivir difíciles momentos, por ello, a la distancia hacemos llegar nuestro afecto a tod@z y a cada un@ de Uds. muy en particular a ti como Cro.
A nombre del Comité de Recuperación del Ex Cuartel Borgoño.Fermin Montes.Se adhieren también a este momento de estar contigo; Blanca de La Victoria, Rita Peña, Konny de Witt, Pedro Abarca, Marcela Bonet ex CODEPU.
UN ABRAZO.

Carta de agradecimiento de Carlos García Herrera:

Compañero Fermín, compañeras y compañeros: Agradezco profundamente vuestros saludos y condolencias. Mi viejita tenía 88 años y no se le podía pedir más. Los cumplió hace una semana, el 20 de septiembre. Vivió una vida muy dura en el sector campesino, no ese de dueños de tierras, sino en ese de peones de fundo, esclavos de los terratenientes, mundo sin ley antes de la Reforma Agraria. Con nueve hijos a cargo, cada día estaba antes de las siete en pie, para cocinar un caldo para nuestro padre y pudiera partir con el estómago caliente a su jornada de pala y azadón.

Tiempo después la viejita se independizó, cuando estábamos grandes, y vivió buenos años en su casa propia, en el pueblo urbanizado, con cocina a gas y piso de baldosas, y no más frente a un fogón a leña, que le dañó los pulmones de tanto aspirar humo. Ella quería morir antes que cualquiera de sus hijos. Agotó todas sus energías y partió. Una vez más no pude estar en un funeral familiar. Primero fue el de mi padre, cuando estaba prisionero en tiempos de dictadura.  Ahora es debido a la condena de extrañamiento de cuarenta años, de los cuales restan aún doce. Soy el único prisionero político del periodo de dictadura cumpliendo una condena de extrañamiento. Creo que debo sentirme permanente honrado de ser considerado por los burgueses liberales, de todos los pelajes, un peligro para el capitalismo esclavizante imperante en Chile. Porque saben que pertenezco a ese colectivo social de miles de combatientes irremediablemente anticapitalista, y soñador con un socialismo sin penas de exilio.

Rindo mi homenaje a mi madre ante mis familia y ante mis compañeras, compañeros y amigos.

Un abrazo fraterno.

Carlos García, desde Bélgica

Constituir un Chile plurinacional

por Álvaro Ramis 26 sep, 2020

Reconocer la realidad plurinacional de Chile exige superar las pulsiones centralistas, para empezar el debate desde las periferias hacia el centro. Lejos de ser un asunto de seguridad, de pobreza o de tierras, es un problema de democracia y bajo este enfoque se comprende que las soberanías no se fragmenten ni se destruyan, sino que sólo se re-expresen sobre nuevos principios. Ser nación no es nada más que la voluntad de “vivir juntos”. Esa voluntad no es posible de negar, anular ni terminar por decreto, porque reside en las personas mismas.

Chile, aunque no lo reconozca, es un Estado plurinacional, ya que una diversidad de nacionalidades indígenas antecedieron a su conformación. Estas naciones eran poseedoras de una soberanía originaria de la que fueron despojadas, ya sea por la fuerza o de manera semi-voluntaria. Sobre la base de la cesión de su soberanía primordial, se definió la soberanía posterior del Estado de Chile.

La filosofía política subordinó las realidades nacionales subalternas a una única nación de referencia. Ser chileno se hizo deliberadamente incompatible con ser mapuche, aymara, rapa nui u otra identidad nacional anterior. Esta tensión es resultado de varias y sucesivas fases de centralización y recentralización. Y en la última etapa centralizadora se ha optado por sublimar el dilema, que lejos de ser superado, se muestra candente e irresoluble en los términos en que está planteado. Así este conflicto ha devenido central en la crisis democrática y de soberanías que venimos viviendo desde 1990 hasta ahora.

Reconocer la realidad plurinacional de Chile exige superar las pulsiones centralistas, para empezar el debate desde las periferias hacia el centro. Lejos de ser un asunto de seguridad, de pobreza o de tierras, es un problema de democracia y bajo este enfoque se comprende que las soberanías no se fragmenten ni se destruyan, sino que sólo se re-expresen sobre nuevos principios. Ser nación no es nada más que la voluntad de “vivir juntos”. Esa voluntad no es posible de negar, anular ni terminar por decreto, porque reside en las personas mismas.

Eso es posible, porque el reconocimiento de la plurinacionalidad conlleva la noción de autogobierno y autodeterminación, pero no la idea de independencia. Un Estado plurinacional es el proyecto de “un nuevo tipo de institucionalidad estatal, una nueva organización territorial, la democracia intercultural, el pluralismo jurídico, la interculturalidad, políticas públicas de nuevo tipo (salud, educación, seguridad social), nuevos criterios de gestión pública, de participación ciudadana, de servicio y de servidores públicos. Cada una de ellas constituye un desafío a las premisas en que se asienta el Estado moderno”.

Ser nación viene a ser -en palabras de Ernest Renan- un plebiscito diario: “Una nación es, pues, una gran solidaridad, constituida por el sentimiento de los sacrificios que se ha hecho y de aquellos que todavía se está dispuesto a hacer. Supone un pasado; sin embargo, se resume en el presente por un hecho tangible: el consentimiento, el deseo claramente expresado de continuar la vida común. La existencia de una nación es (perdonadme esta metáfora) un plebiscito cotidiano, como la existencia del individuo, es una afirmación perpetua de vida”.

Esta voluntad inagotable de vivir es la que explica la persistencia de las naciones subalternas, y el motivo por lo que su reclamo emerge con tanta fuerza. El centralismo chileno no comprendió esta realidad y obligó a que este plebiscito cotidiano se convirtiera en excluyente y unívoco, sin entender que las personas pudieran compatibilizar su plena identidad en las naciones originales y su pertenencia a la chilenidad. La tensión dicotómica, que opone ambas identidades nacionales, es resultado de la miopía histórica del nacionalismo y centralismo chileno, que crea las condiciones para que la voluntad de vivir juntos se convierta en una gran insolidaridad.

Pensar un Estado plurinacional, exige pensar previamente el problema de la soberanía en un tiempo en que  el viejo Estado nación restringe las soberanías locales de los territorios y vende cada vez más sus competencias hacia arriba, en órganos supranacionales y poderes fácticos transnacionales que estrangulan su capacidad de autodeterminación.
Recordemos que la identidad nacional chilena demoró en consolidarse y de la misma forma, la identidad nacional de los pueblos indígenas no se ha diluido por generación espontánea. Especialmente, si recordamos que la última campaña miliar de asimilación forzada -la «Ocupación de la Araucanía»- concluyó en 1883 y el ciclo colonizador, recién se consolidó con la legislación específica referida a las “reducciones” durante las primeras décadas del siglo XX. Y en el caso de Rapa Nui, los isleños no tuvieron derecho a la ciudadanía chilena hasta 1966.

Distintos estudios muestran que las conciencias nacionales se consolidan cuando un colectivo humano pasa de “estar” en un territorio para considerarse “parte” del territorio y las conciencias identitarias anteriores dejan paso a una conciencia diferente. Este es un tránsito lento. Por ejemplo, Vicent Baydal ha estudiado este proceso en el caso de la identidad nacional valenciana, en tanto identidad anterior a la identidad española. Como en el caso chileno, el Reino de Valencia fue el resultado de una colonización de un territorio, aragoneses y catalanes ocuparon un espacio islamizado en 1238. Y esta población no dejó de considerarse a sí misma como aragonesa y catalana por largo tiempo. El uso del gentilicio “valenciano” no se consolidó hasta fines el siglo XIV, más de un siglo y medio después.

En nuestro caso, la expresión Chile como toponímico para denominar al territorio, es muy anterior al uso del gentilicio por los colonizadores. En los primeros cronistas, como Jerónimo de Vivar, el gentilicio “chileno” se reservó exclusivamente para los indígenas, llamados “los naturales de la tierra de Chile.”, distinguiéndose los conquistadores claramente de esa población original. El cambio es lento hasta que los indígenas dejan de ser llamados “chilenos” y surge el nuevo uso actual, que involucra exclusivamente a la población criolla y mestiza. Eso recién se aprecia claramente a mediados del siglo XVIII.  Por ejemplo, en el lema de la Universidad de San Felipe de 1738 que ya usa el gentilicio: “Nox fugit historiæ lumen dum fulget chilensibus”, (La noche huye, mientras brilla para los chilenos la luz de la historia).

La nación chilena, como mostró Jorge Larraín “es algo que está en permanente construcción y reconstrucción dentro de nuevos contextos y situaciones históricas, cómo algo de lo cual nunca puede afirmarse que está resuelto o constituido definitivamente, como un conjunto fijo de cualidades, valores y experiencias comunes”.  Por eso, como recuerda Boaventura de Sousa Santos, “la plurinacionalidad no es la negación de la nación, sino el reconocimiento de que la nación está inconclusa. La polarización entre nación cívica y nación étnico-cultural es un punto de partida, pero no necesariamente un punto de llegada. El propio proceso histórico puede conducir a conceptos de nación que superen esa polarización”.

Eso es posible, porque el reconocimiento de la plurinacionalidad conlleva la noción de autogobierno y autodeterminación, pero no la idea de independencia. Un Estado plurinacional es el proyecto de “un nuevo tipo de institucionalidad estatal, una nueva organización territorial, la democracia intercultural, el pluralismo jurídico, la interculturalidad, políticas públicas de nuevo tipo (salud, educación, seguridad social), nuevos criterios de gestión pública, de participación ciudadana, de servicio y de servidores públicos. Cada una de ellas constituye un desafío a las premisas en que se asienta el Estado moderno”.

El proceso constituyente debería ser un momento clave en este debate. Girar desde un Estado centralista y decimonónico a un Estado Plurinacional, moderno e inclusivo no sólo interesa a los pueblos indígenas. Puede ser la puerta de entrada en la consolidación de un Estado descentralizado y democrático, que se reinvente desde sus bases.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

Circunstancias Especiales

Documental de Hector Salgado/Marianne Teleki.

El cuartel Borgoño en la Base Naval de Talcahuano se transformó en un centro de experimentación de la tortura cruel, las cuales fueron comandadas por el capitán infante de marina Luis Kohler. Los primeros en recibir en carne propia el experimento de la brutalidad fueron sus compañeros de armas, la marinería que intentaba oponerse al golpe de Estado en agosto de 1973. Después de ocurrido el golpe, se institucionalizaría este método inquisitorio para con el resto de los compatriotas.

Corte de Santiago condena a tres PDI por asesinato en 1982 de ex marino constitucionalista

Corte de Santiago condena a tres PDI por asesinato en 1982 de ex marino constitucionalista

En Derechos Humanos

4 de agosto de 2020

 [resumen.cl] La Corte de Apelaciones de Santiago condenó a tres funcionarios en retiro de la Policía de Investigaciones (PDI) por su responsabilidad en el delito de homicidio simple de Ernesto Enrique Zúñiga Vergara, de 29 años de edad, ex marino constitucionalista, militante del MIR y miembro de la Resistencia contra la dictadura. El crimen fue cometido el 16 de enero de 1982 en la comuna de Pudahuel, en Santiago.

Ernesto Zúñiga, originario de Valparaíso, era uno de los tantos marinos y miembros de las Fuerzas Armadas que se hicieron parte de los objetivos de construir un futuro mejor que animaban al pueblo chileno a comienzos de los años 70.

Durante el gobierno de Allende, los marinos constitucionalistas y antigolpistas fueron un respaldo permanente al gobierno popular. Sin embargo, antes del golpe, en julio y agosto de 1973, la asonada golpista impuso la detención de la mayor parte de ellos, entre los cuales fue apresado Zúñiga Vergara.

Luego de años de presidio arbitrario, Ernesto Zúñiga logra ser liberado en abril de 1978. A poco de recuperar su libertad se integra a la resistencia contra la tiranía, participa de las actividades milicianas y de las primeras acciones de combate urbano de fines de esos años.

Finalmente, fue detectado por unidades represivas que lo emboscaron y asesinaron a comienzos de 1982. Mediante tortura de otros detenidos, se enteran que el marino rebelde debía concurrir a una vivienda en la comuna de Pudahuel (Santiago) y montaron un operativo para concretar su asesinato. Zúñiga Vergara descubre la presencia de agentes represivos en el entorno e intenta escapar del lugar subiendo a un micro de recorrido público.

Las unidades represivas emprenden la persecución, interceptan el bus en la intersección de las calles Teniente Cruz con José Joaquín Pérez, los tres acusados de homicidio suben al bus y proceden a ejecutarlo. La autopsia reveló que Ernesto Zúñiga recibió al menos 24 impactos de proyectil balístico.

En fallo unánime (causa rol 5.702-2018), la Tercera Sala del tribunal de alzada de Santiago integrada por las ministras Adelita Ravanales, Jenny Book y Verónica Sabaj – resolvió condenar a 5 años y un día de presidio a Martiniano Arias Fernández, Manuel Tibaldo Flores Jorquera y José Hernán Huaiquimil Uribe, en calidad de autores del ilícito, al cambiar su participación de cómplices de homicidio calificado a autores de homicidio simple. En el fallo de primera instancia el ministro Mario Carroza sólo había calificado la participación de los únicos inculpados cómo cómplices de un delito sin especificar culpables. La Corte revierte esta sentencia y fundamenta las causales que acreditan la comisión del delito en calidad de autores.

En lo sustancial el fallo de la Tercera Sala de la Corte de Santiago señala:

«Por ello, aun cuando se estimare que los encartados se hubieren concertado en torno a materializar y hacer efectiva una orden de detención decretada en contra de Ernesto Enrique Zúñiga Vergara, los tres estuvieron en conocimiento que eran portadores de armas de fuego cargadas – y las usaron, proceder que se evidencia del Informe de Autopsia N° 159/82 rolante a fojas 17 y 124, en que se indica que existieron numerosos impactos de bala -al menos veinticuatro-, que provocaron la muerte – ‘politraumatismo esquelético y visceral por balas’ – relacionado con el certificado de defunción que obra a fojas 143. Asimismo, se señala en el Informe Pericial Balístico N° 791/2013, que rola a fojas 404, que es posible por la cantidad de disparos que recibió la víctima, que los tres efectivos policiales los efectuaron de manera conjunta, a pesar de que no es factible determinar cuántos realizaron cada uno de ellos, sin descartar con ello, la presencia de otros tiradores, quienes los hicieron desde el exterior del microbús hacia el interior del mismo«.

«De esta forma -prosigue-, de acuerdo a la dinámica de los hechos, el protocolo de autopsia y el resultado del examen médico policial externo realizado, es dable colegir que Zúñiga Vergara recibió al menos veinticuatro disparos -máximo veintinueve- desde adelante hacia atrás, provenientes de los tres encartados, por cuanto de otra manera, no se entiende lo razonado por el sentenciador en el considerando noveno, a saber: ‘Que el modo en que verosímilmente ocurrieron los hechos, no son concordantes con las versiones entregadas por los procesados Flores Jorquera y Huaiquimil Uribe, ya que uno dice haber disparado solamente en dos oportunidades y el otro, ni siquiera haberlo hecho, pero el cuerpo de la víctima tiene 24 impactos de bala, si a ello le agregamos que Arias Fernández dice que tampoco dispara, significaría que todos los disparos recibidos por Zúñiga Vergara son efectuados por efectivos que se encontraban en el exterior del bus, lo que no es lógico ni racional, acorde con lo señalado en el informe de autopsia.

(…) A su vez, tal como lo hemos señalado en los motivos precedentes, si bien existe un testigo que afirma que Zúñiga Vergara extrae un arma de fuego, no existe la misma certeza que le dispara a los encausados, ya por la inexistencia de cartuchos en el sitio del suceso, de fotografías del cargador del arma y la inexistencia de la granada a la cual alude el Parte de la Brigada Investigadora de Asaltos, y además porque las encontradas en el sitio del suceso no corresponden al arma periciada, lo cual es extraño e inusual, por el contrario al no haber informes periciales de las armas de los funcionarios policiales, se debería estimar que los tres encausados disparan en contra de la víctima, aunque no se puede establecer cuantos disparos llega a realizar cada uno de ellos«.

Más adelante el tribunal de Santiago agrega: «En este orden de ideas, se desestima la calificación de la participación efectuada por el sentenciador -en el considerando undécimo-, por cuanto los encartados no intervinieron dolosamente en un hecho ajeno. Muy por el contrario, concurrieron a la ejecución de la conducta típica -dar muerte a Ernesto Enrique Zúñiga Vergara-, contando con el dominio del hecho, realizando ciertos actos descritos en forma expresa por la ley, que no dicen relación con un carácter preparatorio o de colaboración ulterior a la consumación».

Y continúa: «No obstante, lo expuesto precedentemente, en la descripción de los presupuestos fácticos no se indicaron los actos que los sujetos activos hubieren realizado antes o durante la ejecución del hecho y que el autor considerare necesarias para materializar su cometido, los que habrían permitido estimar la participación de los encartados en calidad de cómplices, en los términos del artículo 16 del Código Penal. Muy por el contrario, según se ha expuesto, se precisaron conductas propias de la autoría, consistentes en ejecutar el hecho delictivo, disparando los tres funcionarios policiales Arias Fernández, Flores Jorquera y Huaiquimil Uribe, causándole la muerte al afectado, contexto que permite aseverar que aquéllos tuvieron dominio o control final del hecho o de su desarrollo, esto es, la capacidad de decidir acerca de la consumación o no de un acto que se supieron que era ilícito, considerándose su participación, en calidad de autores, en los términos del artículo 15 N° 1 del Código Penal«, concluye.

https://resumen.cl/articulos/corte-de-santiago-condena-a-tres-pdi-por-asesinato-en-1982-de-ex-marino-constitucionalista

  • Fotografía principal: Marineros Constitucionalistas presos en la Penitenciaría de Santiago. De pié, de Izq. a Der.: Pedro Blaset, Jaime Salazar, Hugo Maldonado, Pedro Lagos, Juan Cárdenas. De rodillas, Izq. a Der.: Sergio Fuentes, Ernesto Zúñiga, Juan Roldán | Fuente: http://www.marineros-constitucionalistas-chile.com/

Humberto Lagos. A 10 años del fallecimiento del marinero constitucionalista Patricio Barroilhet

El marinero constitucionalista Humberto Lagos dedica hace 10  años este tema musical en conmemoración a su fallecimiento. Hoy rescatamos este homenaje musical que permanecía en el baúl de los recuerdos para conmemorar la década del día en que se fué Patricio a su descanso eterno.

En recuerdo a mi compañero de ideales y amigo. Patricio Alejandro Barroilhet Santibañez ! Gracias, por tu ejemplo, entrega y consecuencia !!!

Patricio Barroilhet había desertado en julio de 1973 (del crucero Prat) y es detenido el 4 de septiembre en Valparaíso, por Investigaciones. Lo condenan a tres meses por deserción. Cuando sale, sólo permanece un día en libertad: lo detienen una segunda vez, ahora por la causa 3926. Luego de ser interrogado y torturado durante cinco semanas por los esbirros del teniente Benavides, lo dejan en libertad.

Para esquivar los servicios de la Marina, va a estudiar matemáticas en la Universidad Técnica de Santiago. Pero la mudanza le sirve poco: a principios del año 1974 es detenido por tercera vez, llevado al Silva Palma, interrogado, maltratado y nuevamente dejado en libertad…hasta 1976, cuando comete el error de ir a la Escuela de Ingeniería a pedir un certificado de los ramos aprobados. Allí es detenido por cuarta vez y el ex-comandante Lautaro Sazo lo presiona para que se transforme en indicador (Lautaro Sazo había sido excluído de la Marina en 1971 por sedición, pero después del golpe fue reintegrado y trabaja para los servicios secretos). Cuando es puesto en libertad, Barroilhet parte rápidamente de Chile.

Patricio Barroilhet

Testimonios de militares antigolpistas

 “Testimonios de militares antigolpistas” publicado por la Biblioteca Nacional chilena, está en libre acceso y se puede “bajar” completo.

Para ir a la información, pinchar abajo

https://www.centrobarrosarana.gob.cl/622/articles-94060_archivo_01.pdf

https://www.centrobarrosarana.gob.cl/sitio/Contenido/Publicaciones/94060:Testimonios-de-militares-antigolpistas

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De nuestra colección «Fuentes para la historia de la República».

TESTIMONIOS DE MILITARES ANTIGOLPISTAS

Autor: Jorge Magasich Airola

Editorial: Centro de Investigaciones Diego Barros Arana

Año: 2019

Tipo de publicación: Libros

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Fuente: Centro de Investigaciones Diego Barros Arana

  • Reseña
  • En 2004, 6.070 exmilitares y carabineros solicitaron que se reconociera su despido por motivos políticos; 1.319 lo obtuvieron, lo que representa un 7.2% y un 1.64% del total. Estas cifras muestran que hubo un número significativo de uniformados en desacuerdo con el golpe de Estado y con las atrocidades perpetradas en sus instituciones.
    Esta visión es presentada en las 55 entrevistas que se incluyen en este volumen. Fueron efectuadas en el marco de una investigación sobre el movimiento de la marinería opuesto al golpe de Estado de 1973, publicada como Los que dijeron «No». Historia del movimiento de los marinos antigolpistas de 1973 (2008, del mismo autor). Restituye la historia de los militares antigolpistas, particularmente de los marinos, así como de militantes, abogados y oficiales relacionados con ellos, dos de estos últimos favorables al golpe.
    Estos testimonios, además de reconstituir el movimiento opositor al Golpe, describen la vida en la Marina a principios de la década de 1970, abordando aspectos como la disciplina, castigos, promociones, la memoria de los conflictos anteriores, la repartición de opiniones políticas, e interesantes reflexiones sobre la democratización de la institución, entre otras. Este libro se encuentra disponible para su venta en la librería de la Biblioteca Nacional a $15.000.
Materias: Historia
Palabras clave: Militares – Fuentes para la historia de la República – Golpe de Estado – historia de Chile

Dirección: Libertador Bernardo O’Higgins 651, Santiago, Chile. Ver mapa

Tel: +56223605283 | E-mail: centrobarrosarana@patrimoniocultural.gob.cl

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