Filme sobre militares opuestos al golpe de 1973 es ovacionado en Berlinale

La película “Hangar rojo”, inspirada en el libro ‘Disparen a la bandada’, de Fernando Villagrán, es “una investigación exhaustiva” sobre oficiales y suboficiales de la FACH que no quisieron sumarse al golpe y de las consecuencias que tuvieron que enfrentar.

16 febrero, 2026

El cineasta chileno Juan Pablo Sallato presentó este viernes en la Berlinale su ópera prima, ‘Hangar rojo’, que fue ovacionada por el público.

Se trata sobre funcionarios de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) que se opusieron al golpe de Estado perpetrado por el general Augusto Pinochet en 1973.


“Yo de verdad que la siento como un drama esta película”, aunque pueda tener “ciertos tonos de thriller”, afirma Sallato en una entrevista con EFE, de la misma manera que “lo que pasó en Chile es un drama” y “es una triste historia lo que pasó en Chile” y lo que se ha seguido viviendo, agrega.

Por eso, según el realizador “es importante traerla al presente para recordarla y, ojalá, no volver a caer”, dice.

El filme, que opta a mejor ópera prima en la sección Perspectives, está ambientado en los días del golpe militar y en torno al capitán de la Fuerza Aérea Jorge Silva, quien recibe la orden de establecer un centro de detención y tortura en la academia donde entrena a cadetes.

Los principios y la conciencia del capitán entran en conflicto con su sentido del deber a medida que llegan más prisioneros.

Parte del equipo en la Berlinale. Crédito: Cinema Chile

La película está inspirada en el libro ‘Disparen a la bandada’, una crónica autobiográfica en la que su autor, Fernando Villagrán, cuenta cómo salvó la vida cuando era un joven estudiante gracias al capitán Silva, y “una investigación exhaustiva” de oficiales y suboficiales que no quisieron sumarse al golpe y de las consecuencias que tuvieron que enfrentar.

Aunque el libro abarca muchos personajes y una historia mucho más amplia, a Sallato le interesó en particular la de Silva, y quiso contarla de una manera subjetiva que haga sentir a la audiencia “lo que es esta decisión entre servir a una institución (…), o seguir a su conciencia”, con “los grises de ese momento” en el que el protagonista “tiene que decidir si jugar o no en la barbarie”.

BERLÍN, 13/02/2026.- El cineasta chileno Juan Pablo Sallato (i), acompañado por el protagonista de la cinta Nicolás Zárate (d), presentó este viernes en la Berlinale su ópera prima, ‘Hangar rojo’, un drama como lo fue el golpe de Estado perpetrado por Augusto Pinochet en 1973 y una triste historia que es importante traer al presente para construir memoria con el fin de que no se repita. EFE/Paloma Rocha

A Nicolás Zárate, que encarna a Silva, lo que le gustó del guión de Luis Emilio Guzmán es “cómo la libertad de pensamiento te permite poder tomar otra decisión”, porque la gran temática es justamente el responder o no a la orden.

En ese sentido, agrega en entrevista con EFE, “el personaje está todo el tiempo en una zona liminal (…) está en un entremedio, (…), no toma la decisión hasta el final, y eso genera angustia, genera presión”.

Muchos militares rechazaron torturar

Según Zárate, fueron muchos militares los que vivieron lo que Silva y que están en el olvido.

“Hacer esta película y mi rol como actor también es generar un acto simbólico de encarnar a todas esas personas que fueron torturadas y que tuvieron que estar en esa decisión, que tuvieron que estar en esa angustia de seguir lo que te decían o seguir su conciencia y tener la libertad para poder seguir su propio camino”, subraya.

Uno de los dos personajes del filme a los que el capitán salvó la vida sin saber quiénes eran, era precisamente periodista, y realizó toda esta investigación que dio lugar al libro en el que se basa la película, explica.

“Esas personas construyen la memoria y lo importante de este tipo de películas es que construyamos memoria para que no vuelva a suceder lo que ya sucedió (…) Yo creo que eso es lo importante del arte, generar memoria”, afirma.

A pesar de ser un drama terrible, para Sallato esta historia trae de alguna manera un poco de luz, “cierta humanidad en una institución que está vista como la maldad misma” por los crímenes que se cometieron, pero en la que también hubo “gestos de humanidad”, destaca.

Aunque la idea no es obviamente dar una respuesta, sí lo es generar preguntas muy válidas como “qué sentía un joven de 18 años, militar, venido de regiones, el día 11 de septiembre, cuando su general le dice: ‘tienes que agarrar a tu vecino y torturarlo’” y como “y si yo fuera ese joven de 18 años venido de regiones, ¿qué hubiese hecho yo?”.

“Visto desde acá, uno dice, obvio que hubiera tomado la decisión buena, la decisión de la conciencia”, pero en ese momento de angustia y presión está esa duda, porque “somos humanos (…), no somos ni héroes ni villanos”, apunta Zárate.

Para Sallato, haber rodado en blanco y negro es “una analogía del claroscuro de las decisiones” y de “esa inmensa cantidad de grises que tiene”.

Según el cineasta, hay que dejar de hablar de blanco o negro y “ver los grises”, elevar esas preguntas y tener pensamiento crítico.

https://www.elmostrador.cl/cultura/2026/02/16/filme-sobre-militares-opuestos-al-golpe-de-1973-es-ovacionado-en-berlinale/

 

El poder de la música en el Chile de Pinochet. Libro Katia Chornik

110 años después del nacimiento de Augusto Pinochet, Chile acaba de elegir a un nuevo presidente de extrema derecha, José Antonio Kast, quien ha elogiado el legado del dictador . Al mismo tiempo, un nuevo libro expone las brutales y tiernas realidades del encarcelamiento político durante la dictadura (1973-1990) a través del poder de la música.

Música y prisión política en el Chile de Pinochet dela Dra. Katia Chornik es publicado por Oxford University Press.

Chornik creció en la diáspora chilena, mientras sus padres sufrieron detención política y exilio durante el gobierno de Pinochet. Conoció los horrores de sus centros de detención tras regresar al país siendo adolescente en la década de 1990.

Se enteró que sus propios padres habían sido encarcelados en una casa de tortura de Santiago conocida como Venda Sexy y La Discotheque, a causa de la violencia sexual y la música a todo volumen a la que eran sometidos sus prisioneros, siempre con los ojos vendados.

Chornik , investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos de Cambridge , ha entrevistado a docenas de sobrevivientes, así como a ex guardias de prisión y perpetradores convictos de los niveles más altos del régimen de Pinochet.

Dra. Katia Chornik lanzando el  proyecto Cantos Cautivos  en Santiago en 2015

Recuerdos de los supervivientes sobre la vida, la muerte y la música

En 1975, Ana María Jiménez, profesora de música y pianista, fue arrestada y llevada al complejo de tortura y detención de Villa Grimaldi en Santiago. Allí, según contó a Chornik, la obligaron a escuchar música grabada: «Vivías en una tortura permanente porque si no te torturaban, escuchabas la tortura de otros, lo cual era absolutamente insoportable. Y con música todo el tiempo».

Una de las canciones que Jiménez más escuchaba era «Gigi l’amoroso», popularizada por la cantante italo-francesa Dalida . Su letra narra la historia de Gigi, una seductora en serie.

Jiménez recuerda: «Cuando venían a torturarte, decían: «Ahí viene Gigi l’amoroso». Cantaban la canción y les encantaba sentirse como Gigi. La ponían a todo volumen mientras torturaban». Pero Chornik descubrió que el uso de esta canción por parte de los agentes era mucho más siniestro, ya que reutilizaba la palabra coloquial «gigi», que se refería a un dispositivo para administrar descargas eléctricas a los prisioneros.

Además de documentar el uso de la música como fondo para la tortura, Chornik enfatiza que los prisioneros también se consolaban a sí mismos y entre sí con la música, encontraban coraje y esperanza en las canciones y organizaban actos de resistencia musical.

Ana María Jiménez cantó una vez para consolar a una compañera de prisión que sufría en aislamiento tras una brutal sesión de tortura. Optó por cantar “Zamba para no morir”, una canción popularizada por la cantante argentina Mercedes Sosa. “A todos mis compañeros se les saltaban las lágrimas”, recuerda Jiménez.

El agente de la prisión la detuvo bruscamente y le advirtió que no se pasara de la raya con “cancioncitas políticas monas”. Jiménez se negó a obedecer y la obligaron a pasar toda la noche bajo la lluvia. Más tarde se enteró de que su compañero de prisión lo último que escuchó antes de morir fue su canto.

En otro campo, Jiménez impartió talleres de música y fundó y dirigió un coro de prisioneros. Cuarenta años después de su encarcelamiento, revivió el coro, una historia que Chornik detalla en el libro.

Ana María Jiménez al frente del coro del Parque por la Paz Villa Grimaldi en septiembre de 2013

Luis Cifuentes, preso político recluido en el Estadio Nacional, escuchó a Cat Stevens cantar “Morning has broken” en un receptor de radio que circulaba a escondidas en los vestuarios. La canción le ayudó a armarse de valor para las inminentes sesiones de tortura. “Tenía una obsesión con ‘Morning has broken'”, dice, “era reconfortante”.

En 1975, una joven pareja, Carmen Espinoza y César Montiel, fueron detenidos en el centro de tortura y exterminio Colonia Dignidad, una colonia aislada en el sur de Chile, fundada por fugitivos nazis.

Un hombre, identificado por Espinoza y Montiel como guardia, les cantó repetidamente la canción de amor de Julio Iglesias, “A flor de piel”. Esta canción era especial para ellos antes de su detención y aún les trae gratos recuerdos de su juventud, a pesar de cómo la vivieron en Colonia Dignidad.

El propio Julio Iglesias intentó actuar en la cárcel de Valparaíso en febrero de 1975. Como revela Chornik en el libro, el concierto no salió según lo previsto. Iglesias fue abucheado cuando se dirigió a los presos y tuvo que marcharse sin cantar.

El tercer piso de la Cárcel de Valparaíso en 2000, donde estuvieron recluidos presos políticos durante la dictadura de Pinochet.

Chornik se propuso explorar los recuerdos de la dictadura de diferentes tipos de personas, no solo de ex presos políticos. María Fedora Peña describe haber encontrado una melodía escrita por su padre en un trozo de papel con cerillas quemadas mientras se encontraba en aislamiento.

En septiembre de 1973, Jorge Peña Hen, respetado compositor, director de orquesta y pedagogo, fue detenido en la cárcel de La Serena y, poco después de escribir esta melodía, fue asesinado por la Caravana de la Muerte, un escuadrón de la muerte del ejército. Su hija dice: «En su insondable soledad universal, profanado y abandonado en su confinamiento sin sentido. Y en medio de esa nada, veo al hombre histórico celebrando la vida».

Melodía inconclusa escrita por Jorge Peña Hen con fósforos quemados en la cárcel de La Serena en octubre de 1973

El autor del crimen: Álvaro Corbalán

Chornik entrevistó a Álvaro Corbalán en la cárcel de Punta Peuco, cerca de Santiago, donde cumple condena por la desaparición y el asesinato de decenas de opositores políticos. Corbalán es exjefe de Operaciones de la CNI y comandante del Cuartel Borgoño, uno de los centros de tortura más notorios de la dictadura. Además, es un prolífico cantautor y aún comparte grabaciones de sus canciones, realizadas en contra de las normas de la prisión, en redes sociales.

“La música fue parte de la violencia, y la capacidad de algunos agentes para apreciar, componer e interpretar música no disminuye la gravedad de sus acciones”, afirma Chornik. “Me opongo firmemente a cualquier sugerencia de que el lado ‘humano’ de los perpetradores de violaciones de derechos humanos deba invitar a la redención o al indulto”.

Corbalán evitó hablar sobre el uso de la música en las cárceles que supervisó, pero le reveló a Chornik que la guitarra que todavía toca fue un regalo personal del teniente general Jorge Rafael Videla cuando encabezó la junta militar de Argentina.

Corbalán afirmó haber recibido la guitarra durante un viaje de trabajo a Buenos Aires. El lugar, el momento y las personas involucradas sugieren que pudo haber tenido algún papel en la Operación Cóndor, afirma Chornik.

La Operación Cóndor fue un programa secreto de cooperación entre los servicios de inteligencia sudamericanos, respaldado por la CIA. Chile, junto con Paraguay, Bolivia, Brasil, Uruguay y Argentina, fueron miembros clave. Este noviembre se cumplió el 50.º aniversario de la creación formal de la Operación Cóndor. Operativos de la Operación Cóndor llevaron a cabo desapariciones encubiertas, torturas y ejecuciones extrajudiciales a través de las fronteras. Escuadrones de la muerte especiales también atacaron a figuras destacadas de la oposición exiliadas en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.

A Chornik le llevó una década escribir este libro y siente que era cuestión de “ahora o nunca”. “Muchos de los sobrevivientes ya han fallecido”, dice Chornik. “Sentí la urgencia de registrar sus experiencias antes de que fuera demasiado tarde”.

Educar a través de la memoria

En 2015, Katia Chornik fundó  Cantos Cautivos , una aclamada plataforma digital que ha recopilado 168 testimonios de experiencias musicales en centros de detención política en el Chile de Pinochet. Actualmente colabora con la UNESCO en un proyecto de Educación para la Ciudadanía Global que lleva material de Cantos Cautivos a las aulas de América Latina y el Caribe.

Los presidentes no suelen escribir prólogos a sus libros, pero el de Chornik comienza con las resueltas palabras de Michelle Bachelet Jeria, expresidenta de Chile y ahora candidata a Secretaria General de la ONU:

Para Chile, esta obra es una herramienta vital para profundizar nuestra comprensión de nuestra historia y reforzar nuestro compromiso permanente con la justicia y los derechos humanos. Sin embargo, su relevancia trasciende nuestras fronteras… Al mirar hacia el futuro, inspirémonos en la valentía y la creatividad de quienes resistieron la opresión a través de la música. Sus historias nos recuerdan el poder perdurable del arte y la humanidad para enfrentar incluso las fuerzas más oscuras.

Referencia

Katia Chornik, Música y encarcelamiento político en el Chile de Pinochet (Oxford University Press, 2025) ISBN en línea: 9780190052294 / ISBN impreso: 9780190052263

Publicado el 19 de diciembre de 2025

El texto de esta obra está licenciado bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional. 

Créditos de la imagen

‘Manuel Flores’, acuarela de Francisco Aedo Carrasco (Chacabuco, 1974) : Colección María Cristina González Benedetti. Museo de la Memoria y los Derechos Humanos
Cárcel de Valparaíso en 2000 : Mario Patricio Cordero
Ana María Jiménez al frente del coro del Parque por la Paz Villa Grimaldi en septiembre de 2013 : Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi.
Melodía inacabada escrita por Jorge Peña Hen con cerillas quemadas en la Cárcel de La Serena en octubre de 1973 : Colección Peña Camarca
Katia Chornik : Katia Chornik

https://www.cam.ac.uk/stories/music-in-pinochets-chile-katia-chornik-book

 

 

Comunicamos que ha fallecido nuestro camarada Juan Cárdenas Villablanca

https://www.marineros-constitucionalistas-chile.com/juan-cardenas-villablanca/

Ex-Sargento 2° de la Armada de Chile.

Cárdenas, de profesíon Maquinista, pertenecía a la dotación del destructor Blanco Encalada a los días previos del golpe de Estado, siendo detenido el 5 de agosto de 1973 en el marco de las detenciones realizadas a miembros de la institución que asumieron posiciones  leales ante la ley, al juramento del respeto a la Constitución vigente y su  autoridad máxima, el Presidente de la República.

Posterior a su libertad después de haber purgado 5 años de presidio, obtiene asilo en Suecia y se radica en Estocolmo. Fallece en esta ciudad a la edad de 89 años el 15 de Noviembre del 2025 según el registro del sitio web Ratsit.se

Nuestras sentidas condolencias a su familia y seres queridos de su entorno.

Que en paz descance!!!

Sus camaradas de armas,

Marineros Constitucionalistas de Chile

 

Juan Cárdenas cuando me acompañó al terminal de buses de Estocolmo en noviembre 2002.

Textos destacados

Fallece el sargento segundo Juan Cárdenas Villablanca, líder de los marinos antigolpistas

By Jorge Magasich  2 diciembre, 2025  No comment

Tiempo de lectura aprox: 5 minutos, 17 segundos

Hace unos días dejó de estar con nosotros el sargento Juan Cárdenas Villablanca, líder del movimiento de los marinos antigolpistas en 1973. Me permito despedirlo recordando la entrevista que me concedió en 2002, de gran significación para mí y crucial para la investigación que culminó con el libro “Los que dijeron ‘No’”.

Apenas comenzado el trabajo comprendí que las fuentes clásicas, como prensa y memorias, no serían suficientes. Estaba estudiando un movimiento que, por lo esencial, operó en secreto, ya que en la Armada, organizarse para defender la legalidad es considerado un acto “subversivo”. Las fuentes escritas son escasas. Consultamos los procesos jurídicos que contienen las “declaraciones” de los interrogados, pero estas son inciertas ya que varias fueron arrancadas bajo tortura.

Hasta el año 2000 lo esencial de esta historia residía en la memoria de los marinos antigolpistas. Era indispensable obtener sus testimonios para restituir la historia global del movimiento. ¿Cuántas entrevistas eran necesarias? En agosto de 1973 hubo unos 250 marinos detenidos y, más tarde, 92 de ellos fueron condenados a penas de prisión. Un especialista en estadísticas estimó que, para obtener una visión global verosímil, que aminorara las deformaciones propias de la memoria humana, era necesario entrevistar a un tercio de los marinos condenados.

Comencé las entrevistas en un momento favorable. El arresto de Pinochet en Londres (1998-2000) había desvanecido los temores de muchos militares antigolpistas que guardaban un prudente silencio. A partir de entonces osan testimoniar a una sociedad interesada en descubrir su historia reciente.

Al poco andar, se hizo evidente que el testimonio del sargento segundo Juan Cárdenas era más que necesario. Había sido el marino con más alto grado implicado en el movimiento. En 1973, con sus 37 años, era considerado “el viejo” por los otros marinos antigolpistas que rondaban los 20 años.

¿Aceptaría contar su historia ante una grabadora? Cárdenas vivía en Suecia después de salir de prisión en 1978. Los primeros años participó en reuniones de militares antigolpistas exiliados y concedió algunas entrevistas. Luego optó por el silencio. ¿Por qué habría de conceder una entrevista a un desconocido?

Di con el correo de su hijo homónimo, recientemente doctorado en física y profesor en una universidad sueca. Le envié un mail explicándole el proyecto y pidiendo contacto con su padre. Al mismo tiempo, Oscar Carvajal, un marino exiliado en Suecia, me envió su dirección. Escribí a Juan Cárdenas presentándome, resumiendo el proyecto de investigación y destacando la importancia de su testimonio.

Más o menos un mes después sonó mi teléfono en Bruselas para darme una de las sorpresas más agradables que he tenido. Soy Juan Cárdenas, me dijo, con voz muy suave. Recibí su carta donde me explica que está preparando un doctorado. Mi hijo me aconsejó aceptar, porque es algo serio. Lo que significaba que el dirigente de los marinos antigolpistas interrumpía su silencio y aceptaba darme una larga entrevista… Fijamos una fecha.

Llegué a Estocolmo la tarde del viernes 15 de noviembre de 2002. Me recibió cordialmente Regina, su esposa y compañera, quien también jugó un rol importante en esta historia. Vivían en una casa de dos pisos, que Juan Cárdenas había construido con sus propias manos, acogiéndose a un plan de autoconstrucción con asistencia técnica de la municipalidad. Pasé con ellos el fin de semana, muy productivo.

Regresé a Bruselas con cinco casetes grabadas, más una de “yapa”, que explicaré. La entrevista a Juan Cárdenas es la más extensa de las 55 publicadas en el libro Testimonios de militares antigolpistas.

 

Juan Juan Cárdenas y Regina Muñoz en su casa en Estocolmo. Noviembre 2002.

Proporciona una descripción pormenorizada de la vida en la Armada desde su ingreso en 1953, incluyendo lo que escuchó de los más antiguos y recuerda los conflictos sociales que suelen tomar la forma de “bandejazos”. Relata la gestación del movimiento de los marinos antigolpistas, sus contactos con Miguel Enríquez cuando era estudiante de medicina, describe reuniones, debates y proyectos, entre ellas la reunión en el bar Los Pingüinos en los barrios del puerto, las crecientes informaciones sobre el golpe que amenaza, la detección de un proyecto de golpe para el 8 de agosto (que existió), las reuniones con Altamirano, Garretón y Enríquez, los jefes del Partido Socialista, del MAPU y del MIR, su detención, tortura, el proceso, el exilio y un balance final.

Esa entrevista, como todas las otras, fue sometida a la crítica histórica. Tuve dudas de una información: Cárdenas cuenta que se reunió con el ministro de Defensa José Tohá, en enero o en febrero de 1973, y le transmitió las informaciones sobre la preparación del golpe en la Armada. Pero es muy poco probable que un sargento mantenga una reunión privada el ministro. Opté por no utilizar esta información mientras no pudiera corroborarla con otra fuente.

Pero el sargento tenía razón. La otra fuente apareció cuando consulté su hoja de vida anexada al proceso:

“26 dic. 1972. Demostrar poca lealtad con su comandante al no informar todos los antecedentes de una petición realizada con el Sr DGPA” [Director general del personal de la Armada].

10 enero 1973. Con motivo de su traslado al CL Prat dispuesta por OT. DGPA. ORD N°1345/41 del 23-nov-72, efectuó peticiones al Sr. DGPA. CTA y Ministro de Defensa a fin de no cumplir lo dispuesto. Su petición fue denegada por todas las autoridades”.

Lo que confirma la reunión del sargento con el ministro de Defensa. Cárdenas explica que la obtuvo utilizando su derecho a oponerse, por conducto regular, a la decisión de trasladarlo al crucero Prat antes de cumplirse el tiempo reglamentario. Primero protesta ante el segundo comandante, quien responde negativamente, luego apela al comandante, enseguida al director de personal, sigue hasta llegar al comandante en Jefe (almirante Montero) y termina donde el ministro de Defensa, José Tohá. En realidad, el traslado le era indiferente; quería denunciar los preparativos de golpe.

El sargento describe su propia detención la tarde del domingo 5 de agosto de 1973 y su traslado al regimiento de la Infantería de Marina. Pude compararla con la del comandante del destructor Blanco, el capitán Hernán Julio, uno de los oficiales entrevistados. Las descripciones son coincidentes.

Los marinos prisioneros en la Penitenciaría de Santiago. De pie: Pedro Blaset, Jaime Salazar, Hugo Maldonado, Pedro Lagos, Juan Cárdenas. Sentados: Sergio Fuentes, Ernesto Zúñiga, Juan Roldán. Hacia 1977.

Hablemos ahora de la valiosa “yapa”. Concluida la entrevista, el sargento Cárdenas me dice: “tengo algo más que le puede interesar”. Cuando estaba en la cárcel de Valparaíso −explica− solía visitarlo Manuel Astica, el cabo despensero que lideró la sublevación de la Escuadra en 1931, con quien mantenía correspondencia.

En 1982 Astica le envió una casete con la conferencia que dio al cumplirse 50 años de la publicación de su novela Thimor, sobre una sociedad utópica. La escribió en la cárcel después de la sublevación de 1931 (Astica estuvo a punto de ser fusilado) y la novela fue publicada en 1932 cuando la efímera República Socialista amnistió a los marinos presos. En su conferencia, el cabo Astica dedica unos minutos a recordar su novela, y luego, durante más de una hora, narra la sublevación de 1931, dando a conocer el punto de vista de los marinos que ocuparon 27 buques.

Copié la casete y la transcribí. La conferencia de Astica está publicada como anexo en Testimonios de militares antigolpistas, gracias a la “yapa” que nos proporcionó Juan Cárdenas. Una verdadera joya para la historia.

Hoy es evidente que la gesta de los marinos que, arriesgando todo, se mantuvieron fieles a las instituciones republicanas en 1973, no ha tenido el reconocimiento que merece. Pero este avanza. Los franceses Désirée y Alain Frappier, autores de tres novelas gráficas sobre Chile, consagraron la última de ellas a esta gesta, con gran precisión histórica y sublimes dibujos que, en ocasiones, reconstituyen escenas que no tenían imágenes. El álbum “Et que se taisent les vagues” está disponible en Francia desde fines de 2024, donde ha tenido una muy buena acogida. El título de la edición chilena será “La furia de las olas”. Debe aparecer a comienzos de 2026.

El sargento Juan Cárdenas es ahora parte de la historia. Será recordado como el marino que encarnó la voluntad de los que intentaron evitar que su patria fuera ensangrentada por una matanza y una dictadura. Su nombre, y el de sus compañeros, estará al lado de su colega ruso el marinero torpedista, Afanasy Matiushenko, líder de la revuelta del acorazado Potemkin en 1905. Y del marinero negro João Cândido quien dirigió la revuelta contra el látigo en la Armada brasileña en 1910, y en 1964, ya viejo, participó de las acciones de los marinos que se opusieron al golpe de Estado. Y del marino alemán, Karl Artelt, quien, a bordo de un torpedero, organiza en 1918 la elección del primer consejo de marinos que inicia la revolución alemana. Y también del marino portugués Joaquim Teixeira (su entrevista está también en Testimonios de militares antigolpistas) quien intentó evitar el apoyo de Portugal al golpe de Estado de Franco en 1936. En 2005, Joaquim Teixeira fue condecorado con la más alta distinción que confiere el gobierno portugués, cuando había cumplido 89 años, la misma edad de Juan Cárdenas al fallecer. Un ejemplo que podría ser imitado…

 

Jorge Magasich

Historiador

Fallece el sargento segundo Juan Cárdenas Villablanca, líder de los marinos antigolpistas

 

Referencias:

Testimonios de militares antigolpistas. Fuentes para la historia de la República.

https://www.bibliotecanacional.gob.cl/publicaciones/vol-xlviii-testimonios-de-militares-antigolpistas

 

Los que dijeron ‘No’. Historia del movimiento de los marinos antigolpistas de 1973

https://lom.cl/products/los-que-dijeron-no-vol-1?srsltid=AfmBOoo4vUO2UkctTt3n8tNmANA2-dmGFWvOMWKdsIRLuwGPFOUUM87K

 

 

La Defensa. El mar eterno de los Marinos Antigolpistas.

Entrevista especial en el programa “En Panorámica” de Radio Valentín Letelier (97.3 FM), de la Universidad de Valparaíso, que se transmitió hoy  miércoles 10 de septiembre a las 16:00 hrs. hora de Chile.

En esta ocasión participó Eli Moraga, directora del documental La Defensa. El mar eterno de los Marinos Antigolpistas, junto a uno de sus protagonistas, Jaime Salazar, ex Marino Antigolpista actualmente radicado en Estados Unidos.

El documental rescata una historia poco visibilizada: la de los marinos que, desde dentro de la Armada, se opusieron al Golpe de Estado de 1973, aportando a la lucha por la democracia, la memoria y la defensa de los Derechos Humanos en Chile.

“LA DEFENSA: EL MAR ETERNO DE LOS MARTINOS ANTIGOLPISTAS”, EL DOCUMENTAL Y OPERA PRIMA DE ELY MORAGA

https://radiojgm.uchile.cl/podcast/oir-para-creer/

 

 

21° Juzgado Civil de Santiago ordena al fisco indemnizar a marinos torturados por la Armada en 1973

21° Juzgado Civil de Santiago ordena al fisco indemnizar a marinos torturados por la Armada en 1973

23-septiembre-2024

Tribunal condenó al fisco a pagar una indemnización total de $610.000.000 por concepto de daño moral, a Wilibaldo Juan Arestey Rodríguez, Maximiliano Alfredo Domínguez Moreno, Aurelio Erasmo Aravena González, Silverio Doroteo Lagos Muñoz, Sergio Edinson Fuentes Paredes, Tomás Segundo Alonso Molinet, Mario Patricio Cordero Cedraschi, Tomás de la Cruz Matus Poblete y Óscar Miguel Estay Díaz, detenidos y sometido a torturas en recintos de la Armada en Talcahuano y Valparaíso, en 1973.

El Vigesimoprimer Juzgado Civil de Santiago condenó al fisco a pagar una indemnización total de $610.000.000 por concepto de daño moral, a Wilibaldo Juan Arestey Rodríguez, Maximiliano Alfredo Domínguez Moreno, Aurelio Erasmo Aravena González, Silverio Doroteo Lagos Muñoz, Sergio Edinson Fuentes Paredes, Tomás Segundo Alonso Molinet, Mario Patricio Cordero Cedraschi, Tomás de la Cruz Matus Poblete y Óscar Miguel Estay Díaz, detenidos y sometido a torturas en recintos de la Armada en Talcahuano y Valparaíso, en 1973.

En el fallo (causa rol 8.168-2019), el juez Marcelo Rojas Sepúlveda rechazó las excepciones de reparación integral y prescripción deducidas por el fisco, tras establecer que los demandantes fueron víctimas de crímenes de lesa humanidad, imprescriptibles tanto en sede penal como civil.

“Que siendo un hecho de la causa que los actores han sido víctimas directas de un delito de lesa humanidad ocasionado por el actuar de agentes del Estado, tal como ha quedado establecido en el fundamento cuarto, circunstancia que se desprende especialmente de encontrarse ellos incluidos en la Nómina de Víctimas, estos hechos conducen a establecer la responsabilidad del Estado en la detención ilegal, apremios ilegítimos y torturas, sufridos por el demandante”, plantea el fallo.

“Así las cosas, la Carta de las Naciones Unidas contiene entre sus propósitos y principios, el respeto a los Derechos Humanos y a las Libertades Fundamentales de todos, tema recurrente en sus objetivos y que ha sido reiterado en posteriores Tratados Internacionales”, añade.

La resolución agrega: “Que, ciertamente, los artículos 1.1 y 63.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos, consagran que la responsabilidad del Estado por esta clase de ilícitos queda sujeta a reglas de Derecho Internacional, de modo que estas no pueden ser incumplidas a pretexto de hacer primar otros preceptos de derecho interno, pues si se verifica un hecho ilegítimo imputable a un Estado, surge de inmediato la responsabilidad internacional de este por la violación de una norma de esta índole, con el consecuente deber de reparación y de hacer cesar las consecuencias de la violación”.

“Luego, tratándose en la especie de una violación a los derechos humanos debemos acudir también a la Convención Americana de Derechos Humanos, que en sus artículos 1.1 y 63.1 señala que cuando ha existido una violación a los derechos humanos surge para el Estado infractor la obligación de reparar con el pago de una justa indemnización a la parte lesionada”, afirma la resolución.

“De acuerdo con lo que dispone el inciso segundo del aludido precepto, los derechos humanos asegurados en un tratado se incorporan al ordenamiento jurídico interno, por lo cual, ningún órgano del Estado puede desconocerlos, por el contrario, debe respetarlos y promoverlos. Dicha obligación también deriva de los Tratados Internacionales como del Convenio de Ginebra de 1949, que establece el deber de los Estados parte de respetar y hacer respetar el derecho el Derecho Internacional Humanitario”, releva.

Por      tanto, se        resuelve         que:
“I.- Que se rechazan las excepciones de reparación integral y de prescripción deducidas     por      el         FISCO             DE       CHILE;
II.- Que se desestiman las restantes alegaciones de la parte demandada, opuestas en la         contestación;
III.- Que se acoge la demanda deducida, solo en cuanto se condena al Fisco de Chile a pagar por concepto de indemnización de perjuicios por daño moral, la suma de $50.000.000 (cincuenta millones de pesos) respecto del demandante Wilibaldo Juan Arestey Rodríguez; y la suma de $70.000.000 (setenta millones de pesos) a cada uno de los siguientes demandantes: Maximiliano Alfredo Domínguez MorenoAurelio Erasmo Aravena GonzálezSilverio Doroteo Lagos MuñozSergio Edinson Fuentes ParedesTomás Segundo Alonso MolinetMario Patricio Cordero CedraschiTomás de la Cruz Matus Poblete y Óscar Miguel Estay Díaz”.

Ver fallo Primera Instancia 

https://www.pjud.cl/prensa-y-comunicaciones/noticias-del-poder-judicial/115260

Fisco condenado a pagar $610 millones a marinos víctimas de tortura en recintos de la Armada durante 1973

El 21°Juzgado Civil de Santiago estableció que los nueve marinos demandantes fueron “víctimas de un delito de lesa humanidad ocasionado por el actuar de agentes del Estado” y que estos hechos “conducen a establecer la responsabilidad del fisco en .

 

El Ciudadano

23/09/2024 3:39pm

  • El Vigesimoprimer Juzgado Civil de Santiago ordenó al fisco a pagar una indemnización de $610 millones por concepto de daño moral a un grupo de marinos que fueron detenidos y sometidos a torturas en recintos de la Armada en Talcahuano y Valparaíso, en 1973.

En el fallo (causa rol 8.168-2019), el juez Marcelo Rojas Sepúlveda rechazó las excepciones de reparación integral y prescripción deducidas por el fisco, luego de establecer que los demandantes “fueron víctimas de crímenes de lesa humanidad”, que son “imprescriptibles tanto en sede penal como civil”.

Además, en su dictamen planteó que los marinos “han sido víctimas directas de un delito de lesa humanidad ocasionado por el actuar de agentes del Estado, tal como ha quedado establecido en el fundamento cuarto, circunstancia que se desprende especialmente de encontrarse ellos incluidos en la Nómina de Víctimas, estos hechos conducen a establecer la responsabilidad del Estado en la detención ilegal, apremios ilegítimos y torturas, sufridos por el demandante”.

“Así las cosas, la Carta de las Naciones Unidas contiene entre sus propósitos y principios, el respeto a los Derechos Humanos y a las Libertades Fundamentales de todos, tema recurrente en sus objetivos y que ha sido reiterado en posteriores Tratados Internacionales”, añade.

En el fallo del Juzgado, se recuerda que la Convención Americana de Derechos Humanos consagra que la responsabilidad del Estado por esta clase de ilícitos está sujeta a reglas del Derecho Internacional, por lo que “estas no pueden ser incumplidas a pretexto de hacer primar otros preceptos de derecho interno, pues si se verifica un hecho ilegítimo imputable a un Estado, surge de inmediato la responsabilidad internacional de este por la violación de una norma de esta índole, con el consecuente deber de reparación y de hacer cesar las consecuencias de la violación”.

La resolución también destaca que la Convención Americana de Derechos Humanos señala que cuando ha existido una violación a los DD.HH., el Estado infractor tiene la obligación de reparar con el pago “de una justa indemnización a la parte lesionada”.

Indemnización a marinos víctimas de tortura

De ese modo, el fisco deberá pagar $50 millones a Wilibaldo Juan Arestey Rodríguez; y la suma de $70 millones a cada uno de los siguientes demandantes: Maximiliano Alfredo Domínguez Moreno, Aurelio Erasmo Aravena González, Silverio Doroteo Lagos Muñoz, Sergio Edinson Fuentes Paredes, Tomás Segundo Alonso Molinet, Mario Patricio Cordero Cedraschi, Tomás de la Cruz Matus Poblete y Óscar Miguel Estay Díaz.

Ver fallo Primera Instancia 

La vida del capitán Jorge Silva, un ejemplo y un mensaje

La vida del capitán Jorge Silva, un ejemplo y un mensaje

Por : Jorge Magasich AirolaAutor de “Los que dijeron ‘No’” (LOM, 2008) y de “Testimonios de militares antigolpistas” (Centro Barros Arana, 2019).

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Su muerte –y sobre todo su vida ejemplar– reactiva el deber histórico del Estado de reconocer formalmente que, en 1973, la razón, la legalidad y el humanismo estuvieron del lado de los militares que se mantuvieron apegados a la Constitución.


El 19 de agosto falleció en Londres Jorge Silva Ortiz, el capitán de bandada de la FACh que entró en la historia en octubre de 1970, cuando denunció un intento de asesinato contra el entonces Presidente electo. Tres años más tarde, días después del golpe, salvó la vida a dos estudiantes y a dos sindicalistas, destinados al fusilamiento. Días después fue detenido, torturado y condenado por el consejo de guerra de la FACh junto a unos 80 colegas. Compartió prisión con los generales Bachelet, Poblete, el comandante Galaz y otros aviadores legalistas.

Años más tarde, en 1993, recuperó una proclama que ocho oficiales aéreos habían ocultado en el muro de la celda. En 2016 fue absuelto cuando la Corte Suprema, a requerimiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, anuló las 84 sentencias del consejo de guerra.

Corresponde lamentar su muerte, pero, sobre todo, celebrar su vida.

La denuncia de 1970

El capitán Jorge Silva había seguido cursos de contrainteligencia en Estados Unidos, incluyendo la Escuela de las Américas, y en el Estado Mayor chileno, hasta llegar a ser el segundo del Departamento de Contrainteligencia. Era además un paracaidista destacado: es él quien salta en un filme de promoción de la Fuerza Aérea.

El jueves 9 (o el viernes 10) de octubre de 1970 se inicia un episodio que lo lleva a definirse como un militar legalista, que restituimos en la Historia de la Unidad Popular (Vol. 2). El comandante en Jefe de la FACh, Carlos Guerraty, le ordena que vaya rápida y discretamente a la base aérea de Quintero, donde el coronel José Berdichewsky le informará del descubrimiento de una célula comunista. El capitán aterriza en el aeródromo de Rodelillo y se dirige a la casa del coronel en Quintero. Allí, hacia las 21:00 horas, Berdichewsky le habla de una tarjeta de identificación militar extraviada y aparecida en un avión. Nada contundente. Luego añade que el comandante Sergio Montero tiene más antecedentes. Se trata de un informante del Departamento de Inteligencia en retiro hace un año, a quien Silva no conoce, por compartimentación.

En vista de la urgencia, el capitán parte de inmediato a casa de Montero en avenida Libertad, en Viña. Llega pasada la medianoche, pero hay muchas luces encendidas. Sergio Montero lo recibe afablemente y lo hace pasar a su despacho. Le cuenta que están allí el comandante del regimiento Coraceros y el almirante Justiniano (aunque Silva no los ve), y que requieren su ayuda.

El jefe de contrainteligencia, Mario Jahn –afirma Sergio Montero–, le había dicho, antes de partir a un curso a Panamá, que podían contactar al capitán Silva para lo que fuera necesario. El Presidente electo Allende –continúa– viene a Valparaíso el próximo sábado 17 de octubre, y lo vamos a asesinar. Textual: “Lo vamos a asesinar”. Pero necesitamos armas cortas y personal de contrainteligencia para cubrir la retirada de los que van a operar (probablemente el exmayor Arturo Marshall que esos días proyectaba asesinar a Allende). Están informados el comandante en Jefe, Carlos Guerraty, el general Toro Mazote, el general Joaquín García y dos más. Por lo tanto, puede proporcionar la cooperación solicitada.

Jorge Silva, sorprendido, replica que está ahí para investigar una célula comunista. Montero responde: “Pero capitán, era la única forma de conseguir que viniera, eso ha sido un pretexto para conversar personalmente”. Silva retorna a Santiago y, cerca de las 5:00, redacta un informe donde figura lo dicho por Sergio Montero y los nombres que citó.

La decisión de informar al futuro Presidente

El problema es a quién presentarlo. El comandante en Jefe, Guerraty, lo había inducido a entrar en contacto con el grupo que planifica el asesinato. El departamento de Contrainteligencia sabe que el general Ruiz Danyau está en contacto con Allende y que será el próximo jefe de la Fuerza Aérea. Silva decide dirigirse a él. Va a su despacho en el Ministerio de Defensa y le informa del complot, esperando que ordene una investigación y que tome medidas para evitar el atentado. Pero Ruiz, delante de Silva, llama al general Guerraty, cuyo nombre figura en el informe, y le da toda la información.

Guerraty convoca al capitán a su oficina, lee el parte, y le pregunta qué opina. El capitán responde que es desatinado involucrar a la FACh en un acto tan grave y que se va a fracturar. Tranquilo, Guerraty le instruye que se vista de civil y vaya a Viña a conversar con Sergio Montero para decirle que no se hable más del asunto. En resumen, ni Guerraty ni Ruiz toman medidas para investigar. Al contrario, buscan sofocar el caso.

El capitán toma entonces una decisión crucial, pues sabe que si no denuncia el atentado en curso se convierte en cómplice: no irá a Viña e informará al propio Salvador Allende. Contacta a su secretario, Miguel Labarca, y le pide una entrevista con el futuro Presidente. Labarca lo recoge frente a la Universidad de Chile hacia las 11:00 y Silva narra lo acontecido. A las 16:00 van a La Moneda Chica (la Casa del Maestro, local utilizado por el futuro Gobierno), donde el capitán acude acompañado por su amigo el comandante Alamiro Castillo, porque quiere un testigo.

Esperan en un auto conducido por Labarca; Allende sale y se instala. Conversan mientras recorren Santiago, probablemente hasta el túnel Lo Prado, abierto tres semanas antes. El futuro Presidente escucha el relato y solo lo interrumpe para preguntar por qué César Ruiz no lo informó. Luego le pide autorización para denunciar el hecho.

El domingo 11, en el discurso de clausura del pleno del PS en el Teatro Caupolicán, Allende dice: “Un señor Montero, de Valparaíso, se fue de lengua. Dijo que el 17 me asesinarían. Iré el 17 a Valparaíso y si me pasa algo sepan que el pueblo sabrá abrirse paso por todos los caminos para derrotar a los conspiradores”. Recuerda que han ingresado al país 300 norteamericanos. Bienvenidos los turistas, artistas… pero malvenidos los que han venido a conspirar; “el puño del pueblo estará firme y caerá implacablemente contra ellos”.

Dos días después, Allende entrega a Investigaciones la identidad del exoficial de la FACh, Sergio Montero. El director Luis Jaspard informa que “el comandante Montero ha sido identificado”. Estaba vinculado con Marshall, quien será detenido poco después.

Poco después Silva recibe una carta de su superior Jahn, enviada desde Panamá, no por el correo de la FACh sino por valija diplomática, con instrucciones de ir a Viña a retirar una caja de municiones de guerra de la casa de Montero, entregada por el propio Jahn. Lo que lo involucra en el complot.

El coronel Mario Ernesto Jahn Barrera había introducido la “contrainteligencia” en la FACh, no orientada a contrarrestar espionajes extranjeros, sino a detectar al personal con ideas de izquierda, o incluso con algún familiar de izquierda.

Después de la elección presidencial había partido a Panamá, temeroso de que fuera descubierto el fichero de su departamento muy orientado políticamente. Silva sospecha vínculos entre Jahn y la CIA. Por segunda vez, el capitán resuelve no ir a Viña e informa nuevamente a Miguel Labarca. Este le pide la carta para mostrarla a Allende, quien ya es Presidente.

Cuando Jahn regresa a Chile, convoca a Silva a la Subsecretaría de Defensa para preguntarle dónde está la carta; Silva inventa que se la robaron de su caja fuerte. Jahn replica “no se la han robado; la tiene Allende”, y le informa que lo ha convocado al día siguiente.

Allende sabe que Jahn tiene ideas de corte fascista, que es compadre de Sergio Montero, a quien entregó la caja con municiones, y que es capaz de pasar al acto. Cuando lo tiene ante él, el Presidente enumera las conspiraciones de las últimas semanas y le explica que proyecta hacer un Gobierno que sea comprendido por las Fuerzas Armadas. No se sabe si le mostró la carta. Jahn minimiza, reconoce la entrega de la caja de municiones a su amigo Montero, pero no sabía para qué las quería y dice que ignoraba el proyecto de atentado. Se compromete a mantener, en adelante, una conducta intachable. No cumplirá.

Consigue salir ileso de la junta calificadora con el apoyo del general César Ruiz, y continúa su carrera. Será uno de los organizadores del golpe de 1973, torturador en la FACh, y luego aparecerá como subdirector y jefe de operaciones de la DINA, con un rol mayor en la Operación Cóndor y en los asesinatos en el extranjero. Mario Jahn solo será condenado en 2010, a 15 años, por su implicación en la desaparición de Ramón Martínez. Muere en 2013.

No hemos encontrado informaciones de alguna condena a Sergio Montero. Los implicados en el proyecto de asesinato se beneficiarán de la blandura de Investigaciones y de la justicia militar, del encubrimiento del general Ruiz y también de una cierta ingenuidad de Allende. La impunidad de Mario Jahn y sus cómplices, pese a su implicación evidente en un intento de asesinato, les permitirá continuar complotando.

Dos estudiantes y los dos sindicalistas

Durante el Gobierno de la Unidad Popular, Jorge Silva se entera de la existencia del grupo de aviadores antigolpistas, en el que participan los capitanes Raúl Vergara y Alamiro Castillo y de otro vinculado al MIR. El MIR lo contacta, pero su respuesta es negativa: no mantendrá contactos con el movimiento.

Consumado el golpe, pide a su superior, el coronel Juan Soler, no salir a reprimir. Queda a cargo de la logística en la base El Bosque donde hay prisioneros hacinados en el hangar. Dos de ellos son muy jóvenes y pregunta ¿qué pasa con estos muchachos? El suboficial le responde que los sorprendieron portando un documento que llamaba a enfrentarse a la junta militar, por lo que serán fusilados esa noche.

Se trata de Fernando Villagrán y Felipe Agüero, dos militantes del MAPU que habían redactado Bandera Verde N° 1, una hoja que denuncia la ilegalidad de la junta, la traición de Pinochet y llama a la población a no dejarse avasallar por los militares sediciosos. El capitán Silva da orden de que los integren a un grupo de prisioneros que está partiendo al Estadio Nacional, salvándoles así la vida.

Horas después, Silva provee los vehículos para trasladar a los prisioneros de La Legua al Estadio. Ve con espanto cómo oficiales, suboficiales y alumnos de la Escuela de Especialidades los golpeaban con rabia, fracturando rostros, costillas, piernas y manos.

Sube a una camioneta donde van dos dirigentes sindicales cuyos pasaportes tenían visas para la Unión Soviética. El capitán Jorge Pantoja García y un oficial de reserva (Heindrich, de Patria y Libertad, que recibió el uniforme el día del golpe) le informan que estos debían quedar en la Panamericana, un eufemismo que designa el asesinato. Se ubican al lado de los prisioneros; Silva va adelante, junto al conductor. A la altura del paradero 28 de la Gran Avenida golpean el techo para recordarle que es momento de “desviarse”.

Silva permanece impasible. Ante la insistencia, se impone y da orden de que no haya “desvío”. Consigue que lleguen vivos al Estadio. Allí ve escenas atroces que estaban frescas en su memoria cuando lo conocimos en 2009. Mataban a quien querían, había cadáveres amontonados, y recuerda a un poblador asesinado de un tiro al bajar del bus “delante de unos seis oficiales, incluido yo”. Luego descubre que el jefe del estadio, el coronel Jorge Espinoza Ulloa, ha hecho colocar dos cadáveres en su vehículo exclamando: “De aquí no sale ningún vehículo vacío. Usted sabrá lo que hace”. Los deja debajo del puente Carlos Dittborn.

Prisionero de la FACh

El capitán sabe que su situación es delicada, porque sus jefes no han olvidado la denuncia de 1970. Lo detienen el 9 de octubre. Lo torturan sus “compañeros de armas” Edgar Ceballos y Ramón Cáceres en la Academia de Guerra Aérea, igual que a los otros procesados por el consejo de guerra, a tal punto que, recuerda, “yo botaba sangre por todos lados”.

Los primeros días de marzo de 1974, ya en la cárcel, es parte de un grupo de ocho prisioneros de la celda 12, que decide resistir dejando un testimonio oculto en el muro:

“En esta celda estuvieron junto a otros, en esta cárcel, víctimas de la persecución fascista los siguientes oficiales de la FACh arrestados y torturados por la fiscalía de Aviación.

Delito: su espíritu revolucionario.

Aunque su destino sea incierto, su vocación es clara: luchar donde y como sea por el triunfo definitivo de la revolución socialista, único camino hacia la paz, justicia y progreso, y carne del cristianismo.

General Sergio Poblete Garcés, se le pide 5 años.

General Alberto Bachelet Martínez, se le pide 5 años.

Coronel Carlos Ominami Daza, se le pide 5 años.

Coronel Rolando Miranda Pinto, se le piden 10 años.

Comandante Ernesto Galaz Guzmán, se le pide pena de muerte.

Capitán Jorge Silva Ortiz, se le piden 20 años.

Capitán Patricio Carbacho Astorga, se le pide pena de muerte.

Capitán Raúl Vergara Meneses, se le pide pena de muerte.

¡Viva la clase obrera! ¡Viva su despertar! ¡Viva su triunfo final!”.

El general Alberto Bachelet muere días después. Jorge Silva estuvo a su lado y ha relatado prolijamente los detalles. Pasará tres años y medio encarcelado, seguidos del exilio en Inglaterra. En 1993 vuelve a Chile y consigue recuperar aquel documento poco antes de la demolición del recinto. Lo conserva el comandante Galaz y se hace público en 2006.

En 2002, decide no participar en la ceremonia de reintegración a la FACh de los condenados por el consejo de guerra. Explica a El Mostrador que “yo no estoy en la familia aérea, pese a que siento un gran aprecio por la FACh, por todas las nuevas promociones. (Pero) estimo que sustentar el hecho de que se están reuniendo todos los miembros de ayer y hoy, es injusto porque hay miembros del ayer que no creo deban permanecer mezclados con los miembros de hoy. Hago clara referencia a los oficiales que cometieron delitos, durante el período de la represión”. Estos no debieran ser parte de la familia aérea, concluye.

Una victoria

Poco antes, varios de los condenados por “traición a la patria” habían solicitado a la justicia chilena la anulación de la inicua sentencia. Sin embargo, en el 2002, la Corte Suprema se declara incompetente para tratar un recurso de revisión, con el discutible argumento de que su competencia para revisar sentencias se limita a los tribunales militares en tiempo de paz, pero como en 1975 Chile estaba “en guerra”… no podía.

En respuesta, un grupo de aviadores constitucionalistas introduce la causa caratulada “Omar Humberto Maldonado Vargas y otros vs. Chile” ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Esta Corte condena al Estado chileno, en octubre de 2015, a poner a disposición de las víctimas “un mecanismo que sea efectivo y rápido para revisar y anular las sentencias”. Da un año de plazo. En octubre de 2016, la Corte Suprema, en fallo unánime, anula las sentencias dictadas por el Consejo de Guerra de la FACh. Así, el capitán Jorge Silva Ortiz y los 84 condenados quedan totalmente absueltos. No hubo “Plan Z”, ni menos traición a la patria. (Lo que no ocurre con los marinos constitucionalistas condenados aún por “sedición y motín”).

Los últimos años la salud del capitán legalista se deteriora. En enero de este año pierde a Nelsa Brogca, su compañera desde hace más de medio siglo. Deja dos hijos de un primer matrimonio y otros dos hijos con Nelsa, con quien vivió y superó los años negros. Le sobrevivió siete meses, hasta su partida el 19 de agosto de 2024. Tenía 86 años.

Su muerte –y sobre todo su vida ejemplar– reactiva el deber histórico del Estado de reconocer formalmente que, en 1973, la razón, la legalidad y el humanismo estuvieron del lado de los militares que se mantuvieron apegados a la Constitución.

Una gesta que debe ser destacada como ejemplar en las escuelas militares. Así lo solicitaron los marinos constitucionalistas a la ministra de Defensa.

Informaciones tomadas de:

“El testimonio de uno de los dos hombres que vio morir al general Bachelet”. Entrevistado por Mónica González, publicada en Ciper el 23/7/2012.

Villagrán, Fernando, 2002. Disparen a la bandada. Una crónica secreta de la FACh. Planeta.

Revista Araucaria de Chile, N° 1, 1978.

Testimonio de Pedro Alejandro Matta.

Magasich, Jorge. Historia de la Unidad Popular, Volumen 2, “De la elección a la asunción: los álgidos 60 días del 4 de septiembre al 3 de noviembre de 1970”, 2022, LOM.

https://www.elmostrador.cl/noticias/2024/09/11/la-vida-del-capitan-jorge-silva-un-ejemplo-y-un-mensaje/

Fallece nuestro Camarada Sebastián Ibarra Vallejos

Comunicamos el triste fallecimiento de nuestro camarada Sebastián Ibarra Vallejos el día de ayer 14 de mayo del año en curso. Nuestras sentidas condolencias a su familia y sus seres queridos y deseos de mucha fuerza por la partida de Sebastián.
Se nos va un camarada de gran entereza, compromiso, entrega y humor que caracterizaron su personalidad.
Cabo 2° Sebastián Ibarra, de profesión Mecánico Artillero, es detenido junto a otros camaradas en el puerto de Valparaíso por sus posiciones antigolpistas el 6 de agosto de 1973 a bordo del Crucero Latorre, siendo parte de la dotación de esta nave. Es condenado a tres años en el proceso que se le siguió a la marinería constitucionalista siguiendo la siguiente ruta en diferentes lugares de  detención, cárcel y campos de concentración: ” Cuartel Silva Palma”, “Cárcel de Valparaíso”, ” Colliguay”, ” Puchuncaví ” y nuevamente Cárcel de Valparaíso donde termina de cumplir su condena.
Logra obtener asilo en Bélgica y abandona Chile junto a su familia, país donde fallece.
Vuela alto camarada!!!    Mantendremos vivo tu legado!!!
Q.E.P.D.

Instalación de Placa de Memoria en Colliguay. Lugar del Campo de Concentración.

EN EL BOSQUE DE LA MEMORIA

By Guillermo Correa Camiroaga

Con una masiva actividad se completó un nuevo ciclo en la permanente lucha por el rescate de la memoria histórica popular de la V Región con la instalación de una Placa de Memoria que forma parte del proyecto “Memorias Ocultas de Colliguay”.

La placa fue instalada en el “Bosque de la Memoria”, un hermoso lugar acondicionado en medio de un pequeño bosque de boldos, que fue ideado y preparado para tal efecto por un grupo de habitantes del sector, agrupados en la comunidad ambientalista y ecologista “Ecolliguay”. La estructura de madera sobre el cual que se instaló él memorial es una obra de Wilfredo, un artesano local perteneciente a la comunidad. Un detalle a destacar en esta instalación es la presencia de un nido ubicado en medio de la base de piedras donde están empotrados los pilares de madera, símbolo que puede ser interpretado simbólicamente de distintas maneras por quienes reparen en él.

Por mi parte, lo interpreté como un nido protector que acoge y resguarda para las nuevas generaciones la semilla de la memoria histórica escrita en la placa, cuyo texto es el siguiente: “HACE 50 AÑOS LA MARINA DE CHILE TUVO SECUESTRADO A LOS PRESOS POLÍTICOS DE LA DICTADURA CIVIL MILITAR EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE COLLIGUAY, LLAMADO ‘ISLA RIESCO’ O ‘MELINKA’ U ‘OPERATIVO X’. FUNCIONÓ ENTRE OCTUBRE DE 1973 HASTA ABRIL DE 1974; CIENTOS DE OBREROS, ESTUDIANTES, ACADÉMICOS (CASI TODOS DE LA V REGIÓN) Y LOS MARINEROS ANTIGOLPISTAS SUFRIERON LOS HORRORES DE LA REPRESIÓN, EL HAMBRE Y LOS CASTIGOS FÍSICOS Y PSICOLÓGICOS APLICADOS A QUIENES SUFRIMOS LA TRAGEDIA DE SER CONSIDERADOS ENEMIGOS POR PENSAR DISTINTO”.

En este espacio de memoria ubicado en medio de árboles nativos, esta nueva placa quedó instalada al lado de la Enredadera de la Memoria, enredadera que fue colocada en las proximidades de dicho lugar en noviembre del 2017 y trasladada hasta el medio del pequeño bosque en diciembre del 2023. Frente a estos memoriales se ubica una banca de madera donde están grabadas imágenes de ramitas, hojas y semillas junto a una frase que dice “En el Bosque de la Memoria, habita la semilla del Nunca Más”. Este singular sitio de memoria continuará siendo acondicionado por las y los integrantes del Colectivo Ecolliguay, construyendo un sendero de piedrecillas y agregándosele una nueva banca, para que así, quienes lleguen a visitarlo, puedan descansar y reflexionar en medio de la naturaleza.

Decenas de personas acudieron hasta este alejado sector ubicado al interior de la comuna de Quilpué para participar de un emotivo acto artístico cultural, en donde estuvieron presentes ex prisioneros políticos del Campo de Concentración a cargo de la Armada de Chile, denominado por dicha institución como “Campo de Prisioneros Melinka, Isla Riesco u Operativo X”, denominaciones destinadas a confundir y desorientar a los familiares respecto del lugar donde se encontraban detenidos.

Durante el desarrollo de la actividad algunos compañeros entregaron sus testimonios relacionados con el Campo de Prisioneros de Colliguay, mientras, por otro lado, integrantes de distintas organizaciones sociales y de derechos humanos hicieron uso de la palabra para saludar y felicitar esta iniciativa de resistencia al olvido, entre ellos Lenco Franulic, presidente de los Usuarios PRAIS de Villa Alemana; Francia Jamett, encargada nacional de la Unidad de Cultura, Memoria y Derechos Humanos del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio; José Carvajal, integrante del Comité Chileno de Solidaridad con Palestina; Javiera Toledo, Alcaldesa de Villa Alemana; Eduardo Palma, ex preso político del Campo de Prisioneros de Puchuncavi; Gioconda Aguilera, a nombre de la Agrupación de ex Presas Políticas del Buen Pastor.

Cabe destacar la participación de un dúo de artistas, Carolina y Miguel, pertenecientes a la Comunidad Ecológica del sector de Colliguay, quienes presentaron una hermosa y potente obra musical, al estilo de una mini cantata, con música de su autoría y una lectura dramatizada de textos inspirados a partir de los testimonios recogidos en los libros “El Siniestro Barco Lebu” y “Memorias Ocultas de Colliguay”.

Estuvieron presentes en esta actividad un número significativo de quienes forman parte del Colectivo Proyecto Lebu-Colliguay, incluyendo en esta oportunidad a dos de sus integrantes que viven en el extranjero, como es el caso de Luis Madariaga y Gilberto Hernández.

Paola, junto a Luis y Gilberto, integrantes del Colectivo Proyecto Lebu Colliguay fueron los encargados de conducir dicho evento.

 Al dar inicio al acto, Paola Narváez expresó lo siguiente:

“Nos emociona profundamente el tener esta convocatoria impresionante. El Colectivo Proyecto Lebu-Colliguay, que nació hace muy pocos años, ha logrado crear una unidad de trabajo tan grande, que nos hemos hecho conocidos a nivel nacional e internacional. Esta fecha no es casualidad, nos íbamos a reunir el año pasado acá, pero la naturaleza no lo permitió y ahora nos van a acompañar en esta jornada Gilberto Hernández, el editor de nuestros libros, quien nos visita desde Inglaterra, país que lo acogió después que nuestra patria lo traicionara; también está con nosotros Luis Madariaga, diseñador de las portadas de los libros y de los afiches de nuestros proyectos, que viene desde tierras danesas. Todos quienes estamos acá en este día nos hemos reunido con el esfuerzo de nuestro propio trabajo y con el apoyo de importantes unidades. Quiero saludar a Francia Jamett, encargada nacional de la Unidad de Memoria del Ministerio de las Culturas, que ha tenido un rol importante en la gestión de estos proyectos (…) “

Por su parte, Luis Madariaga manifestó que “es impresionante ver a tanta gente acá. Nunca pensamos que podía ser así por las dificultades y la distancia que significa llegar a este lugar. Soy una de las personas que estuvo en el Campo de Concentración de Isla Riesco, junto a varios compañeros que están hoy día también presentes aquí. Es muy emocionante esto, pero sin duda es producto de la lucha que hemos estado dando todos y todas para que la memoria siga existiendo y que no se puede olvidar (…) Queremos agradecer a Ecolliguay, la organización que nos ha estado cooperando y ha estado muy cerca de nosotros y muchas de las cosas que tenemos acá fue gracias a ellos.”

Por último, Gilberto Hernández agregó “también quiero expresar mi felicidad y alegría de estar con ustedes, de encontrar caras conocidas, reconocernos después de 50 años que no nos habíamos visto en algunos casos y compartir este encuentro con todos ustedes (…) desde el extranjero, donde estamos viviendo, llevamos adelante también una lucha de resistencia contra el olvido, por el rescate de la memoria, por eso nos integramos. Es una tarea que no termina con esta actividad, sino que la seguiremos llevando adelante para dejar un legado para las nuevas generaciones…”

En parte del testimonio entregado por Guillermo Castillo, perteneciente a la Agrupación de Marinos Antigolpistas (AMA), manifestó:

“Lo que más quisiéramos nosotros, como marinos, es hacer un recordatorio que en diciembre del 73 nos trajeron hasta acá, a este lugar de reclusión sin saber dónde estábamos. Pasaron algunas semanas y empezaron a llegar los paquetes, las tarjetas de la Cruz Roja, hasta que un día, uno de nosotros dijo que si llegaban las tarjetas era porque nuestros familiares nos habían encontrado, al fin sabrían dónde estábamos, pero eso sin saber que nuestras familias aún pensaban que nosotros estábamos en Isla Riesco o en Melinka, islas que están en el sur de Chile. También para algunos era la primera vez que nos encontrábamos y convivíamos con los compañeros políticos acá en Isla Riesco y fue una experiencia inolvidable, porque gracias a ellos muchos de nosotros, los marinos, sin tener conocimiento acabado de la política chilena, gracias a los compañeros con quienes compartimos la prisión, pudimos desarrollarnos políticamente. Para nosotros vivir en Isla Riesco, a pesar de todo lo que significó la prisión, fue un gran momento de solidaridad que vivimos junto a todos los compañeros prisioneros (…)”

Andrés, a nombre del Colectivo Ecológico Ecolliguay, hizo uso de la palabra para expresar:

“Venía pensando que cada cosa tiene su propio tiempo, así como el bosque tiene su propio tiempo, la Enredadera también lo tuvo. Por muchos años permaneció en forma anónima incluso para nosotros que vivíamos acá, pues la mirábamos como una escultura. Muy poca gente se paraba a saber de qué se trataba. Hablo de tiempo y de sincronía también, porque mientras instalábamos un letrero de Ecolliguay, que somos gente que trabajamos acá viendo el cuidado del valle, la limpieza del valle y las quebradas, al instalar el letrero leímos la plaquita y nos dimos cuenta de qué se trataba la Enredadera, y justo en ese momento pasó una persona que estuvo detenida acá, que conversó con Carolina, pero al mismo tiempo nos dimos cuenta que el emplazamiento de la Enredadera no era muy adecuado y así se armó todo este cuento que finaliza hoy día con tanta gente, que la verdad me sorprende. Siento que de alguna manera es una victoria el que este emplazada en este bosque, que hemos ganado un lugar, la Enredadera tiene su propio lugar de una manera súper digna y eso es muy bonito. Felices del resultado, muchas gracias a ustedes y nosotros estamos orgullosos también de haber contribuido a este logro.”

Antonio Oyarzo, integrante del Colectivo Proyecto Lebu Colliguay, relató en forma muy resumida cómo se fue gestando y concretando esta iniciativa, expresando que “hubo dos compañeros de Isla Dawson que vivieron en el lugar, Claudio Mardones y Víctor Sotomayor, un compañero que estuvo en varios lugares de reclusión; y fue Víctor quien nos puso en contacto con Carolina, del Colectivo Ecologista de Colliguay, ese fue el primer contacto. De ahí nace el interés, como lo dijo Andrés, de hacer algo diferente. Subimos con Verónica y con Ricardo, otros integrantes de nuestro colectivo, para ponernos de acuerdo en trabajar juntos. Hoy esa idea, ese trabajo, es una realidad que vemos materializada en este sitio de memoria tan particular (…)” Por otra parte, refiriéndose al trabajo de construcción de las maquetas del barco Lebu y del Campo de Prisioneros de Colliguay manifestó que “respecto a las maquetas de nuestros proyectos nos encontramos con Mario Puelche, un gran artesano que escuchó nuestros relatos, nuestras historias y las llevó a la práctica, primero con el barco Lebu y luego con Colliguay (…) Este trabajo de rescatar la memoria lo venimos haciendo desde hace un montón de años y me alegra mucho que los compañeros del Colectivo de ex Presos Políticos estén acá, casi en un 90%, eso no es menor, lo mismo digo de las compañeras del Colectivo del Buen Pastor que hoy nos acompañan en este acto (…) esta es una tarea que va a seguir, hay cosas pendientes para acondicionar y hermosear más este lugar y esa será una tarea de todas y todos (…) Como un dato adicional, pero muy importante, les puedo decir que nos costó como tres años averiguar dónde estaba inscrita la propiedad del fundo de la familia Matte Larraín, propiedad que fue facilitada a la Armada para la construcción del Campo de Concentración de Colliguay, pero el esfuerzo dio sus frutos y finalmente logramos saber que el Conservador de Bienes Raíces de Limache la inscribió, ahí está inscrita”

Como parte final de esta ceremonia se procedió a destapar e inaugurar la nueva Placa de Memoria, la cual fue gestionada por el Colectivo Proyecto Lebu Colliguay y la Agrupación de Marineros Antigolpistas (AMA), integrándose junto a la Enredadera de la Memoria al espacio denominado “Bosque de la Memoria” del valle de Colliguay.

Guillermo Correa Camiroaga, Colliguay 28 enero 2024

Instalan placa en Bosque de la Memoria en Colliguay

 

DOMINGO 28 DE ENERO 2024. ALTOS DE COLLIGUAY.

INSTALAN PLACA RECORDATORIA DEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN QUE LA ARMADA DE CHILE  INSTALÓ EN ESTE LUGAR. CEREMONIA REALIZADA AL FINAL DE LA CUESTA, EN EL BOSQUECILLO DE INGRESO AL VALLE.

ALREDEDOR DE 90 PERSONAS LLEGARON A ACTO, A PESAR DE LAS DIFICULTADES  PARA LLEGAR Y LA LLOVIZNA.

HABLA LUIS MADARIAGA, EX RESIDENTE DEL CAMPO

HABLA GILBERTO HERNÁNDEZ, TAMBIÉN EX PRISIONERO

LENKO FRANULIC, PRAIS

GUILLERMO CASTILLO A NOMBRE DE LOS MARINOS REBELDES QUE PASARON POR EL CAMPO

INTERVIENE FRANCIA JAMET, ENCARGADA NACIONAL DE LA UNIDAD DE MEMORIA, CULTURA Y DDHH DEL MINISTERIO DE LAS CULTURAS.

PARTICIPA ANDRÉS, ORIUNDO DE COLLIGUAY, PARTE DE LOS VECINOS QUE SE HAN COMPROMETIDO CON ESTA CAUSA

CAROLINA Y MIGUEL, MÚSICOS Y CANTORES DE COLLIGUAY, INTERPRETAN UN TEMA DE ALTA CALIDAD MUSICAL

JOSÉ CARVAJAL Y EL SALUDO DEL PUEBLO PALESTINO

JAVIERA TOLEDO, ALCALDESA DE VILLA ALEMANA

EDUARDO PALMA, GESTOR DEL PRIMER SITIO DE MEMORIA  EN LA REGIÓN (RITOQUE)

ANTONIO OYARZO COORDINADOR DEL PROYECTO LEBU Y CAMPO DE COLLIGUAY

LA PLACA

QUEDA INSTALADA

MUESTRAN IMÁGENES DEL DESARROLLO DEL PROYECTO

Mario Aguirre Montaldo

 

 

Suprema confirmó fallo y condenó a detectives (r) por homicidio de exmarino antigolpista y militante del MIR Ernesto Zúñiga en 1982

Suprema confirmó fallo y condenó a detectives (r) por homicidio de exmarino antigolpista y militante del MIR Ernesto Zúñiga en 1982

Exagentes Martiniano Arias Fernández, Manuel Tibaldo Flores Jorquera y José Hernán Huaiquimil Uribe fueron condenados a 5 años y un día de presidio, en calidad de autores de un delito de lesa humanidad.

 

Por El Ciudadano

Hace 3 horas

Publicado en

Chile / Justicia y DD.HH / Portada

La Corte Suprema rechazó los recursos de casación en la forma y en el fondo interpuestos en contra de la sentencia que condenó a 3 efectivos en retiro de la Policía de Investigaciones, en calidad de autores del delito consumado de homicidio simple de Ernesto Enrique Zúñiga Vergara (29 años, en la foto), cometido en enero de 1982, en la comuna de Pudahuel.

En fallo dividido (causa rol 104.326-2020), la Segunda Sala del máximo tribunal -integrada por los ministros Haroldo Brito, Manuel Antonio Valderrama, Jorge Dahm, Leopoldo Llanos y la ministra María Teresa Letelier- confirmó la sentencia impugnada, dictada por la Corte de Apelaciones de Santiago, que condenó a Martiniano Arias Fernández, Manuel Tibaldo Flores Jorquera y José Hernán Huaiquimil Uribe a 5 años y un día de presidio, en calidad de autores de un delito de lesa humanidad.

Revisa el fallo completo AQUÍ

Los hechos

En la sentencia de primer grado, el ministro en visita extraordinaria Mario Carroza Espinosa dio por establecidos los siguientes hechos: 

«1.- Que, con fecha 18 de noviembre de 1981, a raíz de diversos asaltos a bancos y los homicidios de tres funcionarios de la Policía de Investigaciones de Chile en atentado, la jefatura de esa institución ordena su investigación a un grupo operativo especial, entregándole la jefatura al comisario Martiniano Arias Fernández de la dotación de la Brigada Investigadora de Asaltos, B.I.A.;

2.- Que en virtud de este mandato, la Brigada realizó diversas averiguaciones, las cuales arrojaron la individualización de una de las personas presuntamente vinculada a los hechos investigados, esto es, al integrante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Ernesto Enrique Zúñiga Vergara, que en ese entonces respondía a los nombres políticos de ‘Carlos’ o ‘Esteban’, y se logra establecer en base a testimonios recopilados a otros detenidos, que en algún momento este debería concurrir a una casa ubicada en calle Teniente Cruz de la comuna de Pudahuel;

3.- Que al contar con esta información, el día 16 de enero de 1982, cerca del mediodía, se dispuso un operativo de vigilancia en las inmediaciones de la calle Teniente Cruz por Martiniano Arias Fernández, a la espera de la posible llegada de Ernesto Zúñiga Vergara, quien al acercarse al lugar percibe la presencia de los policías en el sector y decide abordar apresuradamente un microbús de la locomoción colectiva, una acción que lleva a los funcionarios policiales a seguirle con sus vehículos;

4.- Que en esa persecución, los agentes de la Brigada logran darle alcance en la intersección de las calles Teniente Cruz con José Joaquín Pérez, y desde uno de los vehículos desciende Martiniano Arias Fernández con dos de sus subalternos, Manuel Flores Jorquera y José Hernán Huaiquimil Uribe, con los cuales sube al vehículo en que viajaba Ernesto Zúñiga Vergara y el resto de los funcionarios policiales que les acompañaban lo rodean externamente;

5.- Que, ya en el vehículo, los funcionarios Martiniano Arias Fernández y Manuel Flores Jorquera se dirigieron de inmediato hasta los asientos posteriores en que se encontraba la víctima, quien al percatarse de la situación, habría procedido a extraer desde sus vestimentas un arma de fuego, respecto de la cual no ha sido posible establecer en autos que la haya utilizado, ya que antes es herido por los funcionarios policiales, quienes en un accionar desmesurado y en forma indiscriminada, utilizan sus armas de fuego para eliminarlo, tanto aquellos que suben al vehículo como los que se encontraban en el exterior, actuando evidentemente con el solo propósito de ejecutarle, ya que su cuerpo en la autopsia presentó al menos veinticuatro impactos de bala, circunstancia que sin lugar a dudas le ocasionó la muerte inmediata en el lugar».

Marino antigolpista

Ernesto Zúñiga Vergara formó parte del grupo conocido como los «marinos constitucionalistas» o «marinos antigolpistas», conformado por funcionarios de la Marina de Chile, principalmente de la tropa, que intentó organizarse para desbaratar el plan golpista que planeaban los oficiales de la Armada en 1973.

El grupo fue detectado por la inteligencia naval y desarticulado, siendo sus integrantes detenidos y brutalmente torturados a partir de agosto de ese año.

La situación de los marinos antigolpistas marcó las últimas semanas del gobierno de Allende. Las denuncias de las torturas causaron conmoción en el pueblo que ya empezó a presentir lo que iba a pasar.

Compartimos a continuación un testimonio sobre Ernesto Zúñiga Vergara, escrito por su compañero en la Marina, Jaime Salazar.

A 40 años de la ejecución de Ernesto Zúñiga Vergara

https://www.elciudadano.com/chile/suprema-confirmo-fallo-y-condeno-a-detectives-r-por-homicidio-de-exmarino-antigolpista-y-militante-del-mir-ernesto-zuniga-en-1982/01/08/

 

Corte Suprema condena a ex oficiales y miembros de la Armada por crimen de obrero textil de Tomé en 1973

Corte Suprema condena a ex oficiales y miembros de la Armada por crimen de obrero textil de Tomé en 1973

La Corte Suprema rechazó el recurso de casación interpuesto en contra de la sentencia que condenó a ex oficiales y miembros de la Armada por su responsabilidad en el delito consumado de homicidio del obrero textil Ricardo Antonio Barra Martínez, perpetrado el 28 de septiembre de 1973 al interior del Fuerte Borgoño en la Base Naval de Talcahuano.Por Darío Núñez

En fallo unánime (causa rol 132.141-2020), la Segunda Sala del máximo tribunal -integrada por los ministros Haroldo Brito, Jorge Dahm, Leopoldo Llanos, la ministra María Teresa Letelier y el abogado (i) Ricardo Abuauad- descartó error de derecho en la sentencia impugnada, dictada por la Corte de Apelaciones de Concepción, que confirmó la de primer grado que condenó al entonces teniente de la Armada Julio Humberto Salvador Alarcón Saavedra a la pena de 5 años y un día de presidio, en calidad de autor inductor del delito, y al entonces soldado conscripto Patricio Enrique Salamanca Marín a 3 años y un día de presidio, como autor material del crimen.

Por tanto, se resuelve que: “se rechazan los recursos de casación en el fondo interpuestos por las defensas de los sentenciados Salamanca Marín y Alarcón Saavedra, contra la sentencia dictada por la Corte de Apelaciones de Concepción de veinticinco de agosto de dos mil veinte, la que por consiguiente, no es nula”, dictaminó la Suprema.

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En la causa, los también ex oficiales de la Armada Aníbal Octavio Aravena Miranda y Omar Antonio Dapick Bitterlich fueron condenados en primera instancia a solo 541 día de presidio como autores de apremios ilegítimos, y esa sentencia queda confirmada pues no presentaron ningún recurso posterior.

En la investigación judicial y fallo de primer grado, el ministro en visita Carlos Aldana Fuentes dio por establecido que el 27 de septiembre de 1973, alrededor de las 8:00 horas, personal de la Comisaría de Carabineros de Tomé, a cargo del mayor Juan Humberto Utreras Chávez, apoyado por personal de la Armada, realizó un operativo sobre la casa signada con el N° 10 en el cerro Miramar, con el objetivo de detener a personas denunciadas como extremistas de izquierda.

En el operativo se detuvo a cuatro personas, todas miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), residentes en Tomé. Los detenidos fueron los obreros textiles de la industria Paños FIAP Tomé, Héctor Manuel Lepe Moraga, de 29 años de edad, Tránsito del Carmen Cabrera Ortiz, de 28 años, Ricardo Antonio Barra Martínez, de 24 años, y el estudiante universitario Miguel Ángel Catalán Febrero, 24 años de edad.

Todos los detenidos fueron trasladados a la Comisaría de Tomé donde fueron interrogados y torturados. Mientras los detenidos se encontraban en los calabozos de la comisaría, también fueron interrogados -especialmente Barra Martínez- por oficiales de la Armada, con aplicación de torturas y rigor innecesario, como quemaduras con cigarrillos en el cuerpo, golpes de pie, puño y con objetos contundentes en el cuerpo y colgarlos de los pies para sumergirle la cabeza en un tambor con agua.

Entre algunos de los oficiales que realizaban estas prácticas se encontraban el entonces teniente Omar Antonio Dapick Bitterlich, quien dependía de Eduardo Silva Gordon (fallecido) y estos del capitán de Navío, director de la Escuela de Grumetes y jefe de plaza de Tomé -lugar que se encontraba en estado sitio-, Aníbal Octavio Aravena Miranda.

Al día siguiente (28 de septiembre de 1973), alrededor de las 11:00 horas, Carabineros de Tomé puso a disposición y entregó a los cuatro detenidos al jefe de plaza de Tomé, capitán de Navío Aníbal Octavio Aravena Miranda, los que fueron trasladados a la Fiscalía Naval de Talcahuano, custodiados por personal de la Armada, ingresando los detenidos al Fuerte Borgoño, a cargo del Destacamento de Infantería de Marina, Aldea.

En esas condiciones, Barra y los otros detenidos llegaron al Fuerte Borgoño donde fueron recibidos por personal de la DIM quienes les propinaron una brutal golpiza de bienvenida. Estando ya detenidos en el lugar denominado ‘La Ciudadela’, el teniente Julio Alarcón Saavedra le dio orden al soldado conscripto Patricio Salamanca Marín para que le diera una golpiza a Barra Martínez -quien se encontraba visiblemente torturado-. El individuo Salamanca procedió a golpearlo fuertemente, a raíz de lo cual Barra pierde el aliento y se desploma al suelo, perdiendo la vida.

La Armada informó que la causa del deceso había sido ‘Muerte súbita. Infarto cardiaco’, ocurrida a las 23:30 horas del día 28 de septiembre de 1973, registrándose así en el certificado de defunción del detenido y el cuerpo fue entregado posteriormente a los familiares, en urna sellada”.

Posteriormente, los otros tres detenidos fueron ingresados en la Cárcel de Tomé desde donde fueron sacados por miembros de la Armada el día 9 de octubre para ejecutarlos en Quebrada Honda, en la ruta entre Tomé y Penco.

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