Se cae otro montaje de la dictadura

Se cae otro montaje de la dictadura: Capitán que defendió presos políticos fue asesinado

  • 08 diciembre 2018

 

Por Mario López M.

Copia del expediente tenido a la vista en exclusiva por Cambio21, da cuenta de que la mentira de años no tenía ningún asidero. El entonces capitán Osvaldo Heyder no se suicidó, tampoco sustrajo fondos y terminó siendo ascendido.

Una lucha por años silenciada de su hija, Cecilia, pareciera llegae a su fin. A pesar de que casi la mitad del expediente está censurado o tarjado, lo que no permite conocer detalles del crimen, en el Ejército se reconoce la intervención de terceros.

Por años, en dictadura e incluso en democracia, se mantuvo una mentira que escondía un asesinato. Se aseguró por décadas que un capitán de Ejército destinado a Talca, el 5 de junio de 1975, se habría suicidado. La razón, esgrimieron en aquel entonces, sería que el oficial tenía serios problemas de faldas y líos económicos, pues se habría apropiado- o desviado-,de fondos institucionales.

Ante la inconsistencia de las aseveraciones oficiales, contradictorias entre otros con los dichos de los dos uniformados que lo encontraron al interior de su vehículo particular esa fatídica mañana a las 11:10 horas, salió la segunda versión: lo mató un comando marxista. Incluso se acompañó al proceso un panfleto mimeografiado de un presunto grupo extremista, denominado “Los que jamás olvidan”, que se habría atribuido el crimen.

Jamás  investigaron

Pero la verdad era otra, y siempre lo supieron. Un informe de fecha 31 de julio de 1975, emanado del coronel (J) Gonzalo Urrejola y dirigido al comandante en jefe de la Tercera División del Ejército, sostenía: “… debo expresar a US., que la investigación ha sido bastante incompleta, máxime si se considera la gravedad y trascendencia del hecho”.

Y era cierto, nadie quiso -o nadie se preocupó-, de recabar las más mínimas pruebas: “se omitieron varias diligencias importantes, que ya no es posible realizar con éxito. Desde luego un peritaje inmediato del arma hallada en poder de Heyder habría podido determinar el momento en que fue disparada, pues los residuos y el olor de la pólvora persisten por un periodo aproximado a las 24 horas. Ello es especialmente relevante si se tiene en cuenta que el informe de autopsia expresa que el hígado del occiso estaba ‘tibio’, lo que prueba una muerte reciente. El indicado peritaje habría incluido también el examen de las huellas dactilares”, asegura el mentado oficio.

“Se echa de menos también una inspección ocular al sitio del suceso y al vehículo en que fue hallado Heyder para determinar con la máxima precisión si hubo algún forcejeo o agresión; impactos de bala, vainillas halladas, etc., levantando el acta respectiva”, consigna el coronel Urrejola. También critica el primitivo informe del legista que dijo que era suicidio, por ser “somera”.

Lo mataron en acto de servicio

El entonces comandante en jefe de la Tercera División del Ejército era el general Nilo Floody. Este, al conocer los antecedentes, no solo compartió las apreciaciones del fiscal, en el sentido que debió haberse hecho más para aclarar el crimen, y pasó los antecedentes al entonces comandante en jefe del Ejército, Augusto Pinochet, el que por muchos años los sumió en el más absoluto olvido.

Tiempo más tarde la Corporación Nacional de Verdad y Reconciliación –continuadora de la labor iniciada por la Comisión Rettig-, le concedió al capitán Heyder la condición de víctima de violencia política.

Para su hija, quien por años se ha jugado por que se devele la verdad y se limpie el nombre de su padre, no ha sido fácil entrar al mundo de los DDHH.

Han dicho que Heyder era de la DINA, lo que no es efectivo; sí es verdad que desde antes del golpe formaba parte del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) y que tras el 11 de septiembre le ordenaron seguir en esa área, por lo cual debió coordinar con la DINA. También se afirma que cuando dirigía la Sección de Inteligencia del Ejército en su unidad, el Regimiento Maipo de Valparaíso, fue bondadoso en su trato hacia a los prisioneros, y que por ello habría entrado en conflicto con la gente de Manuel Contreras.

Lo asesinaron: ¿Quién y por qué?

Si bien quedó establecido que fue asesinado y que no cometió los ilícitos que le imputaron para justificar el presunto suicidio, no se ha determinado quiénes lo ultimaron y cuál fue el motivo de ello. La historia contada a este medio por personas que lo conocieron en la Quinta región, da cuenta que ayudó siempre a quienes estaban presos por sus ideas tras el golpe de Estado. Gran parte de aquellos con los que Cambio21 se contactó, dan fe que varios salvaron de morir o estar desaparecidos gracias a sus gestiones.

Corría 1974, apenas había pasado un año del golpe y en el país campeaban los abusos de la dictadura. La DINA, organizada en “Brigadas” y estas en “agrupaciones”, devastaba los aparatos políticos de los partidos opositores que trataban de vivir en clandestinidad. Una de esas agrupaciones, denominada “Vampiro”, integrante de la Brigada “Caupolicán” de la DINA, recaló en Valparaíso. Objetivo: exterminar a la dirigencia regional del MIR.

No les fue difícil capturar a sus más importantes líderes en el puerto. El jefe de aquella operación fue el otrora teniente Fernando Lauriani, alias “El teniente Pablito”. Los presos fueron trasladados al regimiento Maipo, donde fueron brutalmente torturados. Presos -entre ellos el entonces líder del MIR en la zona, Erick Zott-, recuerdan que Heyder se opuso a esa brutalidad y se mostró contrario a Lauriani, lo que terminaría costándole caro.

El SIM del Regimiento Maipo, encabezado por el capitán Heyder, ayudó en las capturas, no en los interrogatorios.

El enfrentamiento con la DINA

El testimonio judicial de la “flaca Alejandra” confirma los dichos de los presos de Valparaíso: En 2003 la Brigada de DDHH de la PDI la interrogó. En esa oportunidad reconoció que después de estar en Valparaíso “me enteré que Fernando Lauriani había tenido problemas con un oficial importante del regimiento Maipo, quien no estuvo de acuerdo con los métodos utilizados por el encargado de los interrogatorios (Lauriani); es decir, con la aplicación de torturas en los interrogatorios (…) Esta situación la recuerdo muy bien, por cuanto fue la primera vez que escuchaba que algún militar estuviera totalmente en contra de los métodos de la DINA y les encarara los interrogatorios o la aplicación de torturas”.

No fue lo único. Una fuerte discusión entre Lauriani y Heyder se originó porque este último protegió a una mujer que estaba presa y embarazada y que, de hecho, dio a luz en el mismo regimiento, un par de gemelas. Se trataba de Liliana Castillo Rojas, esposa de Neftalí Carabantes Olivares, quien hasta hoy se encuentra desaparecido. “Osvaldo (Heyder) dispuso todos los recursos a disposición para que el parto y la convalecencia fueran satisfactorios, a pesar de que Lauriani se opuso a los ‘tratos especiales’ aplicados”, relató Zott a PDI.

También recuerda otro hecho ocurrido a fines de 1974, oportunidad en que se le acercó Heyder “preguntándome qué podía hacer por nosotros, haciendo presente que por mí no estaba en condiciones de intervenir. Yo le solicité que, bajo el pretexto de diligencias pendientes, solicitara que las mujeres permanecieran en el regimiento”. Pocos días después 15 de los prisioneros fueron trasladados a Santiago. Un grupo de ellas logró quedarse allá, gracias a las gestiones de Heyder.

Fernando Lauriani se encuentra condenado por estos hechos y la desaparición de ocho de los que fueron trasladados. Un mes más tarde Heyder sería trasladado a Talca, donde fue asesinado.

Un hecho revelador. El arma con que habría sido asesinado el capitán, habría provenido de la Colonia Dignidad, lugar donde se encontraron tres fichas asignadas a él. Una declaración del ex guardaespaldas de Paul Schäfer, Kurt Schnellenkamp, reconoció conocer el nombre de un tal “Heide” o “Heiden”, respecto del cual –dijo- “no puedo decir si este corresponde a Osvaldo Heyder. Sobre este ‘Heiden’ se discutía bastante en la colonia, aunque de forma reservada”.

Un dato no puede pasar inadvertido: Lauriani y Moren Brito, en declaraciones judiciales, reconocieron haber estado en Talca en junio de 1975, enviados por Manuel Contreras.

“Se ha limpiado el nombre de mi padre”

Cecilia Heyder, hija del asesinado capitán de Ejército, es clara: “Mi objetivo era limpiar el nombre de mi padre, demostrar que no se suicidó y que no se apropió de dineros, como se dijo en su oportunidad para justificar el presunto suicidio”, dijo a Cambio21.

Hoy los restos del militar descansan en el panteón de los altos mandos del Ejército. El hecho es indiciario. “Si hubiera tenido mal comportamiento o hubiera hecho aquello de que se le acusaba, no estaría allí”, dice su hija.

No se crea que todo ha sido fácil para Cecilia Heyder: “Pasé 5 meses tratando de visitar a mi papá en el mausoleo militar, donde siempre la puerta estaba cerrada. Después de muchas visitas y peleas, tuve una entrevista con el director del cementerio, quien me explicó que él no tenía atribuciones para facilitarme el acceso, ya que es un mausoleo institucional y del Ejército”.

“Llegue a la dirección del Ejército con el dolor de mi alma, mientras recorría los pasillos quería llorar no se imagina la angustia, hablé con el coronel a cargo y le dije de todo, ‘no les basto que me arrebataron la posibilidad de crecer junto a mi padre, me perdí su cumpleaños y aniversario por esa maldita puerta cerrada. Uds. ¡SI! Uds. lo asesinaran ahora lo secuestran’, les dije. No se puede imaginar la impotencia que sentía mientras hablaba, me corrían las lágrimas, le pregunté si tenía que hacer una acción legal o pagar por visitar que me lo dijera”

“Después de muchas disculpas y más disculpas, para que me quedara tranquila, me entregaron una copia de la llave”, relata Cecilia Heyder.

Está cansada, enferma –reconoce-, duda que pueda resistir en un juicio tratando de buscar quién lo mató y por qué, aunque dice tenerlo claro. No solo por su estado de salud, sino porque no cree en la justicia en Chile y porque no le interesa recibir dinero “a cambio de la vida de mi padre. Ni todo el oro del mundo me lo devolverá, ninguna suma me devolverá a mi familia que se desintegró desde el mismo momento de la muerte de mi padre”.

“Me queda que es inocente, que lo ‘castigaron’ por dar un trato humanitario a personas que estaban presas por la DINA, que lo mandaron a Talca y en ese lugar le pasaron la cuenta”, reflexiona. En la medida de sus medios, dice que seguirá investigando quién lo mató y por qué.

Tampoco cree que el Ejército coopere para saber aquello, a pesar que asegura que esa información existe y los militares la conocen. Incluso confidencia que un criminal, cuyo nombre prefiere mantener en reserva y que está encarcelado en Punta Peuco, se contactó con ella para “hablar sobre su padre”. Se negó a ir, sería mal interpretado, asegura. “¿Cómo les voy a creer a aquellos que aseguraron que era natural que mi padre fuera a hacer guardia solo y en su vehículo particular, a una torre de Entel, donde lo mataron?

“El Ejército me masca, pero no me traga”, reconoce, agregando que “siento impotencia que la causa esté sobreseída y no se haya seguido investigando para conocer a los autores del crimen. Lo de mi padre fue otro montaje. En el Ejército ya no se enseña el honor militar, salvo unos pocos que he conocido últimamente, nobles y con honor. En el resto hay una cofradía donde se protegen unos a otros”.

Heyder pasa a formar parte de los héroes olvidados

Los testimonios de personas que fueron presos políticos y que reconocen en Heyder a alguien distinto y que incluso se jugó por ellos -sumado a los propios dichos de agentes del Estado de aquella época que participaron de la violación de los DDHH y que confiesan que el capitán se rebeló ante el poder y atrocidades de la DINA-, unido a este expediente en su parte sumario, que muestra y acredita que no se suicidó ni que cometió los ilícitos con que buscaron denigrar su nombre, lo hacen merecedor de formar parte de aquellos militares que en silencio se opusieron a crímenes de la dictadura.

Quizás aún falte precisar más algunos detalles de su paso por Valparaíso, pero al menos aquellos que lo conocen dan fe de que sí se jugó en contra de la banda de Manuel Contreras.

La lista de los verdaderos héroes del Ejército y el resto de las FFAA tienen otro nombre: el del capitán Osvaldo Federico Heyder Goycolea, asesinado en 1975 por la DINA. Este se suma a los Luis Iván Lavanderos Lastate, mayor asesinado en octubre de 1973, en Santiago, por auxiliar a prisioneros del Estadio Nacional. Al cabo 2° Manuel Nemesio Valdez, apresado el 18 de noviembre de 1974 en Escuela de Caballería de Quillota, hoy detenido desaparecido. A Juan Calderón Villalón, oficial de Marina, asesinado el 29 de septiembre de 1973 en Pisagua. ​

Allí también otro marino, Juan Jiménez Vidal, fue asesinado el 29 de septiembre de 1973. Alberto Salazar Briceño, oficial (r) de la Armada, fue asesinado el 23 de junio de 1979 en Concepción. ​Juan Cárdenas, sargento, fue torturado y exiliado. ​Rodolfo Alfaro Repfening, suboficial, torturado, dado de baja y también exiliado. El nombre del general Alberto Bachelet, padre de la Presidenta Michelle Bachelet, asesinado durante el periodo de privación de libertad. A él se suman el general Jorge Poblete. El coronel Carlos Ominami Daza, padre del ex senador Carlos Ominami. El coronel Rolando Miranda, los capitanes Jorge Silva y Ernesto Galaz y tantos otros detenidos, torturados, exiliados, ejecutados o hechos desaparecer.

Tantos más prefirieron sufrir la bestialidad de la dictadura antes de renunciar a sus principios.

https://cambio21.cl/cambio21/se-cae-otro-montaje-de-la-dictadura-capitn-que-defendi-presos-polticos-fue-asesinado-5c090d26cd49b033950b68f7

Nota: Alberto Salazar Briceño no era oficial  (r), sino Cabo artillero detenido el 6 de agosto de 1973 a bordo del Blanco Encalada y condenado por sus posiciones constitucionalistas en la Causa Rol Nr. 3926/73.

Alberto Salazar Briceño Q.E.P.D

 

 

Campo de Concentración Melinka Puchuncaví

El 1° de diciembre se llevó a cabo la inauguración del séptimo memorial de la “Ruta de la Memoria” de la región de Valparaíso. Ceremonia anunciada en nuestro portal en la inauguración del Sitio de Memoria y Monumento Nacional con categoría de Histórico. En estos “Campos”, tanto en el de “Melinka” (denominado también Isla Riesco y Operativo X)  en Colliguay, como el campo de prisioneros de  Puchuncaví ( “Balneario Puchuncaví” )  lo habilitaron los marineros constitucionalistas. El Balneario de Puchuncaví fué habilitado como campo de concentración con el trabajo forzado a que se sometió a la marinería constitucionalista a inicios de 1974.

 

Antonio Rey quien también estuvo preso y de profesión arquitecto. Quién construyo una maqueta del campo de concentración Isla Riesco, que fue publicada en la revista Siete +7 edición 45 del día viernes 17 de enero del año 2003.

Registro, Extracto sobre “Melinka”,  del Libro Auto Biográfico que escribiera el marinero Jaime Espinoza,    ”  El Deseo de Vivir “, año 2003

Campo de Concentración Melinka

 

 

Reflexión y Propuesta de la Marinería Constitucionalista

Escuela Militar: ¿orgullo de Chile?

  

 

Osvaldo Torres

Fuente: EL MOSTRADOR, 20 marzo 2017

Quizás lo más preocupante de la columna en comento es que deja instalada las bases ideológicas de nuevos golpes de Estado, cuando afirman, los cuatro ex ministros, citando a O’Higgins, que en la formación de los futuros oficiales debe tenerse la certeza de que en ellos está “el porvenir del Ejército y sobre este Ejército la grandeza de Chile”, pues esto se parece demasiado al rol de “garantes de la institucionalidad” que le asignara la Constitución de 1980.

Recientemente se ha publicado una columna de opinión de cuatro ex ministros de Defensa: Allamand, Burgos, Ravinet y Vidal. La columna es importante, porque refleja un consenso político tanto sobre el papel del Ejército en la forja del “carácter de la patria”, de “su estabilidad política, desarrollo económico y solidez democrática” (¡sic!), como en su contribución a la formación de sus oficiales, “herederos de una formación sólida en valores y contenidos”.

Aún recuerdo, en los años de la persecución cruenta luego del golpe cívico-militar, que a mis amigos Juan Carlos Rodríguez y Cecilia Castro los detuvieron, torturaron e hicieron desaparecer. Los padres de ella dieron bajo presión la dirección donde vivía su hija a sus persecutores, porque estos les dijeron que los “oficiales del Ejército de Chile no mienten” y les prometieron que “la regresarían sana y salva”.

Sabido es, también, que la DINA y la CNI fueron dirigidas por generales formados en la Escuela Militar; que los asesinatos de los comandantes en Jefe R. Schneider y C. Prats fueron ideados y ejecutados por oficiales del propio Ejército y el personal que organizó, operó –usando instalaciones del Ejército– en las torturas, secuestros, asesinatos y atentados internacionales, salieron de esa casa matriz, en que son “herederos de una formación sólida en valores y contenido”. Nada de eso se señala en la columna, ni menos en un sentido autocrítico.

Es más, al relevar el juramento de los oficiales, se afirma que su diferencia con otras autoridades es que “solo los militares juran poniendo sus vidas por delante. La disciplina es la médula de la vida militar, la que enseña a mandar y a obedecer”. La evidencia histórica dice que los oficiales del Ejército que cazaban opositores entre 1973 y 1989, luego de detenerlos, una vez indefensos, los torturaban y muchos fueron ejecutados, sin riesgo para la vida del militar. Debo recordar que fue la principal autoridad civil de la República, la que juró y pagó con su vida la defensa de la Constitución.

Luego del bombardeo a la sede de Gobierno, fue asaltada por el general de Ejército Javier Palacios. Es “extraño” que tres de los columnistas, proviniendo de la Concertación, no mencionen estos hechos históricos conocidos y reconocidos en los Informes Rettig y Valech.

Pero donde sí tienen razón es que allí se les “enseña a mandar y obedecer”. ¿A mandar para ejecutar crímenes y aplastar la Constitución? ¿Para legitimar la obediencia debida, cualquiera sea la orden? De esto nuestros ex ministros de Defensa no dicen nada, como si no fueran preguntas que nos hacemos los chilenos en este período en que democráticamente se busca tener una Nueva Constitución que definitivamente subordine a las FF.AA. al poder civil. ¿Los textos de estudio de esa Academia problematizan estos temas sobre la experiencia nacional e internacional reciente en derechos humanos y el “mandar y obedecer” tan neutral de esta columna?

La afirmación relativa a su contribución al desarrollo económico es generalista y legitimadora del papel del Ejército. ¿Se refiere al Cuerpo Militar del Trabajo, que construye carreteras en lugares inhóspitos o a su papel en imponer a sangre y fuego el modelo neoliberal, que privatizó el sistema de pensiones, la salud y la educación y entregó a precio vil las empresas del Estado? ¿Su aporte a la estabilidad política y solidez democrática se refiere al período de la dictadura que, según el relato derechista, proveyó de estabilidad y disciplinó a los chilenos? ¿Y con lo de la “solidez democrática” se refiere por la Constitución ilegítima en origen y resultado? Solo es posible responder afirmativamente si se pretende borrar la experiencia histórica.

Quizás lo más preocupante de la columna en comento es que deja instalada las bases ideológicas de nuevos golpes de Estado, cuando afirman los cuatro ex ministros, citando a O’Higgins, que en la formación de los futuros oficiales debe tenerse la certeza de que en ellos está “el porvenir del Ejército y sobre este Ejército la grandeza de Chile”, pues esto se parece demasiado al rol de “garantes de la institucionalidad” que le asignara la Constitución de 1980, argumento defendido, ya que la identidad de la patria se habría forjado en las guerras contra los españoles, los mapuches y la Confederación, colocando así a las FF.AA. como la expresión verdadera del interés de la nación, por sobre la soberanía popular, los civiles y los intereses particulares de grupos.

No se trata de afirmar que las Fuerzas Armadas no son parte del país, ni que toda su trayectoria es un mar de sangre y represión, pero lo que uno debiera esperar de ministros de Defensa, depositarios de la soberanía popular, es que resguarden el lugar que les corresponde a las FF.AA. en el sistema democrático y no borren de la historia los crímenes cometidos, incluso contra sus propios camaradas.

No se trata de afirmar que las Fuerzas Armadas no son parte del país, ni que toda su trayectoria es un mar de sangre y represión, pero lo que uno debiera esperar de ministros de Defensa, depositarios de la soberanía popular, es que resguarden el lugar que les corresponde a las FF.AA. en el sistema democrático y no borren de la historia los crímenes cometidos, incluso contra sus propios camaradas. En este sentido, me resuenan las palabras de T. Adorno, cuando señaló: “Solo se habrá elaborado el pasado cuando las causas de lo ocurrido hayan sido eliminadas. Solo porque las causas subsisten, hasta el día de hoy no se ha roto su hechizo”.

Finalmente, el que la columna la escriban personeros de los dos bloques que pactaron la transición, expresa el grado de acuerdo que existió no solo en el plano del modelo económico, sino también en la posición de relativización de la subordinación del poder militar al civil, con todo lo que ello ha significado para la democracia.

 

J.A. 20 MAR 2017

Con tanta solidez como exactitud, Osvaldo Torres, en su muy pertinente comentario sobre el panegírico dedicado a la Escuela Militar que un cuarteto de ex ministros de Defensa –perfecta representación del duopolio neoliberal– recientemente publicó, aclara de manera irrefutable lo esencial de las actuales Fuerzas Armadas, a niveles doctrinales, institucionales e históricos, subrayando que lo más preocupante de esa columna es dejar “instalada las bases ideológicas de nuevos golpes de Estado, cuando los cuatro ex ministros afirman, citando a O’Higgins, que en la formación de los futuros oficiales debe tenerse la certeza de que en ellos está ‘el porvenir del Ejército y sobre este Ejército la grandeza de Chile’, pues esto se parece demasiado al rol de ‘garantes de la institucionalidad’ […] colocando, así, a las FF.AA. como la expresión verdadera del interés de la Nación, por sobre la soberanía popular, los civiles y los intereses particulares de grupos”. Aunque –como escribe Torres, no siendo verdad “que toda su trayectoria es un mar de sangre y represión”– constituye deber insoslayable reconocer los enormes crímenes cometidos, contra nuestros pueblos originarios, al menos en 23 grandes masacres y durante toda la vil Dictadura, asesinando también a militares –incluyendo dos comandantes en jefe del Ejército– además de torturar, violar, saquear, robar, desfalcar… También, es absolutamente inaceptable que continúen a enviar miembros suyos a la Escuela de las Américas –ahora llamada Instituto de Cooperación y Seguridad del Hemisferio Occidental– formadora de implacables sicarios al servicio del Imperio y contra sus compatriotas, ni que en sus cuarteles hayan estatuas, pinturas, fotografías y otros ‘reconocimientos’ a los cobardes traidores golpistas que se ensañaron contra la mayoría de la población chilena, durante 17 horrendos años de impune brutalidad. En los archivos anexos –a pesar de que son una muy pequeña selección de artículos– hay datos de sobra para mejor saber que han sido, realmente, las Fuerzas Armadas y ‘de Orden’ en este maltratado Chile. Por eso, la muy responsable y patriótica propuesta de marinos constitucionalista, publicada en febrero 2015, Democratización-Integración FF.AA. Chilenas. Reflexión y Propuesta de la Marinería Constitucionalista y Antigolpista merece ser divulgada y estudiada, luchando por su plena implementación en el Ejército, Marina, Aviación y militarizados Carabineros, mínimo.

A continuación la propuesta:

Ruta de la Memoria

Invitación a la inauguración del séptimo memorial de la “Ruta de la Memoria”. 

“Balneario Popular y campo de Prisioneros Políticos Melinka Puchuncaví”.

El 1° de Diciembre 2018

Jaime León Balladares Contreras

Jaime León Balladares Contreras

Marinero1°: Jaime León Balladares Contreras

Especialista en Artilleria.

Detenido  el 08,agosto 1973

Procesado y condenado a 3 años de presidio,  Proceso Causa Rol Nr. 3926/73 Talcahuano 1973 por sus principios constitucionalistas.

Detenido en el Crucero Ohiggins a las  17,40.

Torturado y vejado en el cuartel Borgoño como mis compañeros  de armas por tratar de impedir el golpe de Estado en Chile..

Aún asi en el dia  de  hoy,  pienso y  actuaría  exactamente igual. Mi  pensamiento era y es que  el estado de derecho no  se puede  violar solo porque no  se  acepta el color  politico de los conciudadanos.

Nosotros  respetamos en la entrega de armas bajo juramento ante nuestra bandera, defender las Constitución y las Leyes de la República.

Mi  entrenamiento y capacidad en Armamentos fueron y  serían  para defender al  pueblo chileno,  sus derechos, la  libertad de  pensamiento y elecciones  libres.

A pesar  de  los  golpes, el exilio,  los años  en  prisión, no me  harán nunca cambiar  de opinión.

Yo y mis compañeros de armas, sacrificamos nuestra  juventud, nuestras  vidas, y fuimos  golpeados y olvidados por   aquellos  que  no pudieron o no quisieron  decir  !NO!  !NO! a la  matanza de chilenos, al golpe  militar de algunos oficiales  golpistas  que no supieron  tener el  valor y la constancia en defender los derechos y deberes que  juraron un  día  en las  Escuelas de la Armada,

Jaime  Balladares.

Marinero 1°  Artillero.

Juán Manuel Segovia Arrue

Marinero 1° Artillero Juán Manuel Segovia Arrue.

Miembro de la dotación del Destructor Blanco Encalada

Detenido el 8 de agosto de 1973 y enviado bajo arresto al Cuartel Silva Palma.

Procesado y condenado por la Causa Rol N° 3926/73 por “Sedición y Motín”.

Purga 3 años de presidio en la cárcel de Valparaíso y campos de concentración de la V región, Melinka, conocido como Isla Riesco.

 

Ficha antigua. Registro del Marinero Jaime Salazar. Se han borrado algunos datos de la ficha para reserva de su entorno familiar.

 

Exiliado

Manuel Ramos Martínez

Exiliado

peregrino de
distancias
agobiado
idealista de sombras
no humedezcas tus pupilas
ni en vibrante dolor estalles
repentino

no permitas el desgarro
al tirano, de la
razón de tu existencia.

Toma el pan que da el manzano
besa el beso de agua que da el cielo
siente el sol sobre tu frente
como enciende de esperanza
tus anhelos

Idealista de tristeza indefinible
prisionero en extrañas latitudes
no mueras de diáfanas ideas
censuradas.

¡No,
no mueras de la nada!

Pintura y poesía de

Manuel Ramos Martínez

Prisión y tortura: la bitácora del dolor a bordo de la Esmeralda

Prisión y tortura: la bitácora del dolor a bordo de la Esmeralda

Publicado el 27 Octubre 2018

ESCRITO POR GUILLERMO CORREA CAMIROAGA

sobrevivientes de prisión política y tortura entregaron sus testimonios a bordo del Buque Escuela Esmeralda en una diligencia realizada por el Ministro Jaime Arancibia el día martes 23 de octubre del 2018, en el marco de la investigación de ocho denuncias por torturas ocurridas a bordo del barco. Dicho procedimiento duró alrededor de dos horas, iniciándose alrededor de las 10 de la mañana.

A unos cien metros desde la entrada del molo de abrigo se encontraba atracada la “Dama Blanca”, y los seis ex prisioneros políticos, cinco hombres y una mujer, esta vez subieron a bordo en calidad de testigos, para confirmar en esta visita ocular las declaraciones entregadas al Ministro Arancibia, recorriendo los distintos lugares del Buque Escuela Esmeralda donde estuvieron detenidos, fueron interrogados y sometidos a torturas, como ellos mismos denuncian, hace 45 años atrás.

El exagerado tiempo transcurrido desde la ocurrencia de los hechos investigados son una señal objetiva de la impunidad de que han gozado quienes cometieron horrendas violaciones de derechos humanos. El dicho popular “la justicia tarda pero llega” es muy certero en esta oportunidad y esto se debe – y es importante resaltarlo – al coraje, la dignidad y la rectitud profesional con la que ha actuado el Ministro Arancibia, que no ha dudado en buscar la verdad y la justicia, utilizando las armas del Derecho, más allá de las limitaciones y dificultades que pueda haber encontrado en este camino.

En la cubierta del Buque Escuela Esmeralda fueron entregados los primeros testimonios, para seguir luego recorriendo pasillos estrechos, escaleras empinadas, recovecos y espacios más amplios, mientras se percibía en el ambiente una templada sensación de humedad, un leve olor “azumagado” (a humedad), a medida que se descendía bajo la cubierta.

El Ministro Arancibia junto a sus Actuarias acompañaba a las víctimas en este recorrido, mientras un equipo del Departamento de Derechos Humanos de la PDI realizaba  detallados registros audiovisuales de la diligencia.

La Enfermería con sus seis camas distribuidas en tres literas de dos puestos cada una, el pabellón quirúrgico, los dormitorios de los guardiamarinas, la sala de máquinas, la cámara de oficiales y otros sectores del barco, fueron señalados por los testigos en este reconocimiento ocular, bajo la atenta y profesional conducción del Ministro, entregándole detalladas descripciones de sus vivencias a bordo, con relatos cargados de emociones que no podían ser controladas por los ex presos y presas al  volver a pisar los lugares concretos en donde sus vidas cambiaron para siempre, un lejano septiembre del año 1973, reviviendo momentos tremendamente dolorosos sufridos en situaciones de indefensión absoluta. Los rostros de algunos jóvenes marinos que presenciaban la diligencia, aún cuando se percibía que trataban de permanecer neutrales, no podían esconder la conmoción causada mientras escuchaban los relatos. Ser testigo presencial de las situaciones narradas en primera persona, por parte quienes padecieron situaciones dolorosas y vejatorias, estremecen los cimientos emocionales de cualquier  ser humano.

El primer testimonio fue entregado por Sergio Vuscovic Rojo, Alcalde de Valparaíso hasta el 11 de septiembre de 1973, quien con sus 88 años de edad, aun cuando se apoyaba con un bastón para caminar, mostró una firmeza y lucidez admirable durante toda la diligencia. Luego continuaron entregando sus testimonios los otros cuatro varones y la única mujer presente en este trámite judicial, María Teresa.

Si bien se han producido algunos cambios y remodelaciones al interior del barco, como por ejemplo la separación del dormitorio de los guardiamarinas para albergar a mujeres y hombres, los testimonios entregados por los ex prisioneros y prisioneras políticas fueron concordantes y permitieron corroborar las declaraciones entregadas por ellos ante el Juez.

María Teresa, todavía visiblemente emocionada al  término de la diligencia, al dejar atrás el molo de abrigo y la Esmeralda, expresó: “Yo dudé en venir, ya que después de los careos que he tenido he quedado muy mal, pero mi esposo me dio mucha fuerza para enfrentar esto. Además, y esto quiero destacarlo,  el Ministro Arancibia es una persona muy humana, generosa y sencilla. Imagínate que hace poco tiempo fue operado de las caderas y se desplazaba de un lugar a otro bajando y subiendo escaleras, escuchándonos muy atentamente. Para mí la visita a la Esmeralda fue un trámite doloroso, pero muy positivo.”

La diligencia judicial realizada en el Buque Escuela Esmeralda constituye un hecho histórico, que proporciona una nueva pieza al rompecabezas de la Memoria, en la búsqueda de la Verdad y la Justicia.                                                              La Memoria, a través de todas sus manifestaciones, constituye un acto de resistencia en contra del  olvido y de la impunidad.

En las afueras del molo aún permanecía en el lugar un piquete de integrantes de distintas organizaciones de Derechos Humanos y Familiares de víctimas de la represión, que se congregaron allí a partir de las 9,30 de la mañana, los cuales, con lienzos y consignas denunciaban los crímenes de lesa humanidad cometidos por la Armada y al mismo tiempo respaldaban a los compañeros y compañeras que asistieron a complementar  in situ las declaraciones entregadas al Ministro Arancibia.

Guillermo Correa Camiroaga, Valparaíso 25 octubre 2018

https://www.elclarin.cl/web/noticias/politica/27603-prision-y-tortura-la-bitacora-del-dolor-a-bordo-de-la-esmeralda.html